miércoles, febrero 09, 2022

RESEÑA: "Sus...pense. Cómo se escribe una novela de misterio".

Título: Suspense

Autor: Patricia Highsmith

Editorial: Círculo de Tiza

Año de edición: 2015

ISBN: 978-84-617-3375-0

Número de páginas: 159

Sinopsis: Este libro no es un manual de instrucciones. Es imposible explicar cómo se escribe un buen libro. Pero esto es lo que hace que la profesión de escritor sea apasionante: la constante posibilidad de fracasar. (...)

Mi opinión: 

Como ya sabéis, me gusta intercalar libros de ficción con otros de no ficción, y si estos son de escritura creativa y escritos por autores reputados, mucho mejor. En este caso, os traigo un libro que desconocía, pero del que oí recomendar a un invitado en uno de esos podcast que me gusta escuchar mientras hago deporte. Su título completo: “Sus...pense. Cómo se escribe una novela de misterio”.

Hace un año se cumplía el centenario del nacimiento de Patricia Highsmith, autora estadounidense de numerosas novelas y relatos de suspense, y una de las escritoras más reconocidas del S.XX, la cual se abre a sus lectores en este libro y les habla de su método y su experiencia como escritora. 

En él, nos habla de sus inicios y de cómo se cocieron muchas de sus obras, centrándose en algunas de ellas como “Extraños en un tren” (1950), la primera de sus novelas, que fue llevada a la gran pantalla un año más tarde por Alfred Hitchcock. Os sonarán otros best sellers suyos que también fueron adaptados al cine como “Las dos caras de enero”, “Carol”, o la reputada “El talento de Mr. Ripley”. También presta atención a la idea como germen de una historia, el desarrollo de la trama, sus elementos, la extensión, la estructura, el uso de las vivencias para convertirse en un mejor escritor, cómo idear buenos argumentos, y como no, a las sucesivas revisiones de la historia desde el primer hasta el último borrador. Al final del libro se dedica un capítulo completo al análisis de una de sus novelas de suspense: "La celda de cristal" tomando como base los mismos factores que ha ido mencionando a lo largo de su libro.

Haciendo uso de un lenguaje claro y sencillo, Patricia nos cuenta sus éxitos, al igual que los reveses sufridos a lo largo de su carrera, en la que también vivió rechazos y tuvo que rehacer muchos de los manuscritos que enviaba a las editoriales. Además, nos habla de su proceso creativo, de cómo afrontaba sus primeros borradores y trabajaba en ellos hasta que cogían el suficiente cuerpo como para volver a reenviarlos y que fueran aceptados.

Del mismo modo, nos ofrece consejos sobre qué hacer si quieres dedicarte a la escritura, basando dichas recomendaciones en sus experiencias personales y anécdotas de su carrera dotando así a la obra de ese tono autobiográfico que tanto enamora a aquellos que disfrutamos aprendiendo de los más grandes. 

Una lectura ligera y amena, ideal para aquellos que se inician en el apasionante mundo de la escritura y/o que quieran conocer más a fondo a la persona que hay detrás de esta magnífica escritora creadora de personajes icónicos y tramas inolvidables.

domingo, febrero 06, 2022

ARTÍCULO: ¿Sobre qué escribo?

Se trata de una de las preguntas más frecuentes que nos hacemos aquellos que escribimos. Una cuestión que realmente tiene fácil respuesta, pero que a veces nos cuesta apreciar. Al menos en mi caso, que escribo sobre lo que me apetece, ya que es la única manera que he encontrado de canalizar aquello que llevo dentro y transmitirlo sobre el papel de manera que cale en los lectores. Porque al fin y al cabo, aquellos que te leen es porque de algún modo conectan con tus escritos, comparten contigo la manera en la que percibes el mundo que te rodea, y sobre todo, la manera en la que transmites esas sensaciones.

Cuando empezaba en esto de la escritura me preocupaba bastante aquello sobre lo que debía escribir, y también, sobre lo que no debía escribir. Tenía miedo a expresar mis pensamientos por si podía molestar a alguien. De algún modo, buscaba la aceptación de los demás, un miedo infundado que conseguí sortear con la madurez como persona y como escritor. 

Me asaltaban preguntas como: ¿Qué pueden aportar mis escritos al mundo? Quizá, mi forma de ver la vida. Seguro que hay otros muchos que lo contarían mejor que yo, sí, pero no como yo. Pero lo realmente importante no era eso, sino que yo quería contar esas mismas historias desde mi perspectiva. 

Luego me di cuenta de que aunque a veces me quedase absorto frente a la hoja en blanco, los temas que quería tratar seguían ahí. Lo que ocurría es que era incapaz de percibirlos. ¿Por qué? Pues porque buscaba una luz en la distancia que me dijese hacia qué punto debía dirigirme para llegar a mi destino, sin darme cuenta de que yo ya era el portador de esa luz interior que sería la que me guiaría hasta mi meta. Sí, esa luz no era otra que la historia que llevaba dentro y que necesitaba transmitir.

Lo que no debemos obviar es que tal como os decía unos párrafos más arriba, la  mayoría de las historias ya han sido contadas de un modo u otro, pero hay algunas que aún no. Justamente esas son las que más nos atrapan, las que cautivan nuestros corazones cuando nos las narran. Y sobre todo importa el cómo nos las cuentan. Porque ahí es donde entra en juego tu “yo escritor”, tu visión de la vida, tus experiencias, tu técnica, tu estilo. Jamás nadie podrá sentir lo mismo que tú. Todos tenemos una visión de los acontecimientos. Pueden darnos el mismo tema sobre el que escribir a cien autores distintos (el amor, el vacío, la separación, la muerte,...), y estoy seguro de que nos encontraremos ante cien historias diferentes cuando nos sean entregadas. Sí, algunas se parecerán, pero seguro que ninguna de ellas será igual que otra.

Una buena manera de foguearte a la hora de tratar ciertos temas es presentarte a certámenes literarios o antologías, pero hay que estar preparados para ese asunto: conocer bien las bases, armarte de paciencia para esperar el fallo, entrenarte en el arte de la escritura y prepararte para las decepciones. Porque podrían ser muchas. Al igual que también las alegrías. Yo he participado en algunas de estas convocatorias. En unas me fue bien y en otra no tanto, pero no quiero ahondar hoy en este asunto, ya que lo traté en el pasado en una entrada en el blog

Como imaginarás, no es el único modo de inspirarse. A fin de cuentas, ¿qué es un concurso más que una competencia en la cual se elige un ganador entre un puñado de autores a los que se les ha pedido que escriban sobre un tema? ¿Qué pasa? ¿Qué ese tema no estaba ahí ya? El amor, Halloween, la naturaleza, la tristeza, una fotografía... Todos podías haberlos tratado sin que nadie te pidiera que lo hicieras, porque como te decía más arriba, esos temas ya estaban ahí.

Las películas y los libros también son una buena manera de despertar esa chispa con una idea que permanecía latente dentro de ti, pero eres tú quien debe alimentarla para poder convertirla en esa historia que jamás contaste. De hecho, hablando de películas y libros, me viene a la cabeza los numerosos podcast, documentales, ensayos y webs especializadas que he consumido para informarme sobre ciertas materias antes de sentarme a escribir las obras que tengo publicadas. Esa es otra de las motivaciones por las que me gusta escribir sobre lo que me interesa o intriga, porque siempre me sirve para crecer cultural y personalmente.

De ahí que disfrute tanto escribiendo sobre cuestiones que me inquietan. Mis dos novelas tratan temas que nos incumben a todos, y se ahonda en ellos de una manera diferente. Charles Bukowski comenzaba uno de sus poemas más célebres, titulado como “Así que quieres ser escritor” de la siguiente manera: “Si no te sale de dentro, a pesar de todo, no lo hagas”. Y no puedo darle más la razón. Por eso lo que siempre intento es escribir sobre aquello que me preocupa, que remueve algo en mi interior, eso me demuestra que estoy vivo y que soy capaz de ahondar en esos miedos, en esas inquietudes, y haciéndolo consigo conocerme mejor a mí mismo. Es un proceso de catarsis, ya que cada novela o relato que escribo, me transforma de algún modo, al igual que pasa con mis personajes. 

Si me apetece escribir un poema, tratar un tema en cuestión, es lo que hago. De normal, aparco más tarde o más pronto el proyecto en el que estoy embarcado y me pongo con ello. ¿Por qué? Porque en ese momento me apetece. Me sirve de refresco, me oxigena. Lo mismo hago con un pensamiento, una frase, un microrrelato, un relato corto. Si estoy demasiado enfrascado con el capítulo de una novela, simplemente lo anoto y dejo macerar la idea, pero sé que en algún momento voy a atacarla. Me he dado cuenta de que además de estar motivado a la hora de afrontar un nuevo texto, funciono mejor así.

Espero que estas divagaciones mías sobre un tema tan personal como sobre qué escribir te ayuden a decidirte a ti.

Y tras haber acabado esta entrada, me pregunto: ¿Y tú? ¿Sobre qué escribes?

RELATO: La balada del cazarrecompensas


Hoy os presento una colaboración en la que trabajé junto a mi buen amigo y colaborador @j.j.lopeta (K Legrand).

Se trata de una de sus canciones: "Al final del Ocaso". En este caso, tomando como base la melodía de su canción, se me ocurrió este relato que inspiró a Koke para adaptar su letra.

Os dejo el enlace también para aquellos que queráis oír su versión musical podáis hacerlo en Youtube, donde podréis encontrar el canal de K Legrand con más canciones suyas. También podéis seguirlo en sus redes sociales, donde es bastante activo y encontraréis otras composiciones suyas.

La balada del cazarrecompensas


No he tenido más remedio que parar en este pueblo de mala muerte. El calor del desierto es tan sofocante que temo que mi caballo y yo muramos deshidratados de un momento a otro. Dejo atado al animal en los abrevaderos del salón y miro a un lado y a otro de la calle. La cruzo al compás que imponen las espuelas de mis botas.

Entro en el salón y saludo a los presentes con un toque de sombrero. Camino hacia la barra sin fijarme en ninguno de ellos, aunque puedo sentir cómo sus miradas me taladran la espalda.

El barman se acerca. Doy un par de toques en la barra. Él se gira, agarra una botella de güisqui y un vaso. Los llena hasta el borde y se marcha dejando encima de la barra la botella, como a mí me gusta. Miro de soslayo a los cuatro tipos que juegan a las cartas. Uno de ellos no me ha quitado el ojo de encima desde que entré en el local. El que está sentado frente a él lleva la mano del muerto. Doble pareja de ases y ochos acompañados de una reina. Me bebo el primero de los chupitos de un trago. Arrugo el gesto y me echo otro. Lo liquido y sacó una moneda del bolsillo del chaleco. La dejo sobre la barra y me dirijo hacia la puerta del local.

Uno de los tipos me llama. Freno mis pasos y me giro hacia él. Me pregunta hacia donde me dirijo. Le contesto que voy hacia el norte y que tan solo he parado para comprar algunas provisiones. Él mira al barman y señala con el mentón hacia la entrada del local.  

Los otros tres jugadores que lo acompañan se levantan y se colocan a su lado en una coreografía ensayada que presagia lo peor. Les digo que no quiero problemas, que tal como compre los víveres, me largaré del pueblo. El de en medio me contesta que él y su banda me estaban esperando para cobrarse la muerte de uno de sus miembros. Lo entregué al sheriff de Wichita el año pasado. Sentencia: la horca.

Acaricio con las yemas de los dedos la empuñadura de mi revólver. Pasan varios segundos en los que comparto con ellos ese silencio que tanto odiamos los pistoleros y que augura la muerte. Saboreo el gusto del güisqui que se me ha quedado adherido al paladar mientras espero a que alguno de ellos haga el menor movimiento. En cuanto veo que el primero de ellos echa mano a su arma, desenfundo y le disparo. Echo la rodilla a tierra y le agujereo el pecho al que está a su lado. Uso la mesa que tengo delante para cubrirme de la lluvia de plomo que se cierne sobre mí. El sonido atronador de las balas ya se me ha instalado en los tímpanos para cuando consigo abatir al tercero de mis enemigos. Una bala me roza la oreja y me deja medio aturdido, aunque no evita que le acierte al último que queda en pie en el muslo. El arma se le escapa de los dedos según cae de costado contra el suelo. Me acerco a él y le piso la mano antes de que pueda recogerla. En sus ojos se refleja la rabia y el miedo, ese que tantas veces he sentido cuando me batía en duelo con otros forajidos. El olor a justicia en forma de pólvora quemada me inunda las fosas nasales avivando el resto de mis sentidos. Disparo a los caídos sintiendo como el calor abandona mi cuerpo con cada una de las balas que surge del cañón del arma.

La enfundo y me llevo la mano al abdomen. Mis dedos se empapan de la sangre caliente que hace un instante corría por mis venas. Me acerco a la barra, agarro la botella de güisqui y le pego un trago. La bala me arde en las entrañas. Es como si el demonio que siempre he llevado dentro escarbara en mi carne para tratar de escapar de una vez por todas de mi cuerpo.

Un ineludible sueño se filtra a través de la herida de mi vientre hasta embotarme la mente. Agarro la empuñadura del revólver entre mis trémulos dedos tratando de controlar el ritmo de mi respiración mientras escenas de mi pasado desfilan frente a mis turbias pupilas. El oficio de cazarrecompensas no tiene cabida para los héroes.

Me siento en una de las sillas y observo por la ventana el paisaje desértico al mismo tiempo que me asalta una plaga de pensamientos envenenados. Contemplo el crepúsculo con el anhelo de reencontrarme pronto con los míos. Los párpados me pesan como el mayor de mis pecados. El sol cae al son que marcan las agujas del reloj de cuco que cuelga de la pared. Y yo, me dejo llevar por él disfrutando del último de mis ocasos.

La música en la que me inspiré para crear este relato es de K. Legrand, que una vez tuvo compuesta la canción tomándolo como base, la subió a Youtube, donde podéis suscribiros a su canal.

jueves, febrero 03, 2022

10 PREGUNTAS a Alba Benesiu

Alba Benesiu es periodista, redactora de contenidos y guía de turismo. En su tiempo libre escribe relatos y novelas, administra el blog de cine y literatura «Cine de Escritor | ¿Es mejor el libro o la película?» y se apunta a cualquier proyecto, taller o curso que pueda mejorar sus conocimientos de idiomas, escritura y redes sociales.

Hola Alba, bienvenida a “Mi experiencia como escritor”.

¡Hola! Encantada de estar aquí, muchas gracias por la oportunidad.

Cuéntanos un poquito, ¿cuándo y cómo nace tu blog “Cine de escritor”? 

Llevaba mucho tiempo pensando en abrir un blog que me sirviera como portfolio profesional sobre creación de contenidos y, por otra parte, me apetecía compartir mis conocimientos sobre escritura y literatura.

Sin embargo, ya existían muchísimos blogs literarios con unos contenidos impresionantes, así que decidí reorientar la idea hacia las comparaciones entre los libros y sus adaptaciones cinematográficas. Así surgió la sección principal del blog, llamada Libros Versus Películas.

El Año Nuevo me pareció el momento idóneo para cumplir mi propósito, por lo que el 1 de enero de 2015 abrí «Cine de Escritor | ¿Es mejor el libro o la película?». Poco después me animé a recomendar libros y películas o series, a publicar algunos de mis relatos y a reseñar novelas y antologías de relatos.

¿Qué es lo que tienes en cuenta a la hora de llevar a cabo una reseña?

Voy tomando anotaciones conforme leo. No tengo un guion definido, aunque intento ordenar mis impresiones cuando redacto la reseña para facilitar la lectura.

Normalmente, los libros suelen considerarse siempre mejores que sus adaptaciones cinematográficas. Tú en tu blog tienes una sección en la que comparas ambas versiones. ¿Qué películas consideras mejores que las novelas? (Puedes mencionar dos o tres si quieres y dar tus razones).

No creo que se pueda afirmar de forma categórica que un libro sea mejor que su adaptación o viceversa, ya que la respuesta depende de los gustos y de las experiencias del lector o del espectador.

Por ejemplo, desde mi punto de vista las adaptaciones de Forrest Gump y de The Lovely Bones son mejores que las novelas en las que se basan (en los enlaces podéis leer las comparaciones entre ambas versiones); sin embargo, otra persona puede opinar lo contrario. Y las dos opiniones son válidas a pesar de ser opuestas.

¿Dejas un libro cuando no te convence o necesitas acabártelo para quedarte tranquila y saber si mereció la pena?

Nunca me fuerzo a terminar de leer un libro: si no me engancha, suelo aparcarlo y empezar otro que me apetezca más.

Muchas veces no conseguimos leer una novela concreta porque nuestro estado de ánimo no invita a dejarse llevar por la historia, así que con el tiempo le doy otra oportunidad a esa lectura. Si definitivamente no me atrae, entonces sí que la abandono.

Por lo que te sigo en las redes, he podido saber que tú también escribes, ¿desde cuándo?

Desde los trece años he querido dedicarme profesionalmente a la escritura a raíz de leer las novelas de Laura Gallego, Stephen King, Michael Ende y William Goldman entre otros autores.

¿Cómo es el proceso de creación de tus historias? 

Escribir una historia es como montar un puzle: a veces colocas las piezas enseguida, pero en ocasiones parece que te faltan piezas o que están bocabajo, porque no hay forma de encajarlas con las demás. En estos casos es cuando surgen los bloqueos creativos o las tentaciones de abandonar el proyecto.

Por eso no empiezo a escribir hasta que no tengo las piezas más importantes de la historia. Esto me permite escribir un borrador definido con la trama, la línea temporal, los personajes y los escenarios que más se ajustan a mi idea inicial. En esta fase también es importante la documentación, tanto si el universo de la historia es inventado como si existe en la vida real, así que le dedico todo el tiempo que estime necesario.

Durante la escritura sigo el mapa que yo misma he confeccionado, pero a veces me dejo llevar por mi brújula interna porque le aporta frescura al texto. Al terminar la historia la dejo reposar unas semanas; después la reviso y pido la opinión de lectores beta. Finalmente vuelvo a revisarla teniendo en cuenta sus sugerencias. En este punto, considero que la novela o el relato ya están terminados.

¿Qué te aporta la escritura?

Me resulta relajante y muy satisfactoria. No me imagino ni un solo día sin escribir, aunque sólo sea una línea.

A la hora de escribir, ¿te tira más un género en concreto o disfrutas escribiendo cualquier tipo de historia?

Tiendo a escribir historias de fantasía y ciencia ficción, pero a veces me sorprendo probando con géneros como el terror o subgéneros como el steampunk.

Has subido varios textos tuyos a tu web, ¿has escrito algo más aparte de estos relatos?

Sí, tengo más relatos inéditos y un par de novelas que están en busca de un hogar editorial. Actualmente estoy escribiendo otra novela.

No me gustaría despedirme de ti sin que antes nos hagas alguna recomendación literaria.

La princesa prometida (1973), de William Goldman. Es mi libro favorito <3

Alba, muchas gracias por habernos acompañado hoy. Te deseo lo mejor en esos proyectos futuros que tienes entre manos.

¡Gracias, igualmente! Nos seguimos a través de redes y del blog 😊

martes, febrero 01, 2022

RESEÑA: Dientes Rojos

Título: Dientes Rojos

Autor: Jesús Cañadas

Editorial: Obscura

Año de edición: 2021

ISBN: 978-84-123827-0-9

Número de páginas: 367

Sinopsis:

Rebecca Lilienthal, una adolescente berlinesa, ha desaparecido del internado en el que reside. Lo único que ha dejado tras de sí es un charco de sangre sobre el que flota un diente arrancado. Lukas Kocaj, un agente recién salido de la academia, será el encargado del caso. Acompañado del inspector Otto Ritter, un policía brutal, racista y desfasado. Kocaj descubrirá cada vez más fragmentos de la vida oculta de Rebecca, de las siniestras fuerzas con las que bailaba y del peligroso juego en el que se había aventurado. Un juego que ampara los macabros asesinatos de decenas, quizás cientos, de niñas y mujeres.

Mi opinión:

Es la cuarta novela que leo de Jesús tras “El baile de los secretos”, “Las tres muertes de Fermín Salvochea” y “Pronto será de noche”. La primera la leí hace años, allá por el 2011, la segunda en 2017 y la tercera el año pasado. Podéis leer su reseña aquí. Si bien entre las obras mencionadas, publicó otra novela: “Los nombres muertos” (2013), que no he tenido aún el placer de leer, pero que visto lo visto, no tardará en caer.

La historia de “Dientes Rojos” viene precedida por un estupendo prólogo de Elisa McCausland que nos ayuda a conocer un poquito más a fondo a su autor y a ubicarnos en el escenario en el que se desarrolla la obra, el crudo invierno del Berlín actual.

Como su sinopsis indica, la trama comienza con la desaparición de una chica de un internado. El caso es encomendado a una pareja de agentes. Por un lado, tenemos a Kocaj; un joven policía recién salido del cuerpo, y por el otro, a Otto Ritter, más conocido como Tenaza, un inspector trasnochado, machista y racista, pero con un tremendo olfato.

La novela se desarrolla durante el invierno del Berlín actual. El frío que nos describe Cañadas cala los huesos. El lector no solo puede sentirlo en la piel, también olfatearlo, al igual que las decenas de olores que flotan en sus calles, o que dominan lugares como “el hoyo” o “la zona de fumadores”; escenarios dignos de las peores pesadillas.

La historia está dividida en dos partes claramente diferenciadas y con dos protagonistas distintos. El por qué no puedo desvelarlo, ya que estaría dando algunas pistas sobre la trama y prefiero no hacerlo, ya que además de no gustarme los spoilers, soy de esos lectores que me adentro en la lectura y voy descubriendo los capítulos a medida que los afronto.

Otro acierto es el hecho de que esté escrita en primera persona, ya que nos ayuda a que podamos vivirla de manera aún más intensa. La prosa que utiliza Jesús para ello es de primer nivel, con metáforas frescas y descripciones que abarcan los cinco sentidos y que ayudan a sumergirse aún más si cabe en la historia que nos narra.

La tensión es otro de los elementos predominantes a lo largo de toda la obra, pero sobre todo en la segunda parte del libro cuando todo salta por los aires y conocemos los secretos que oculta la ciudad bajo sus cimientos.

“Dientes rojos” podría catalogarse como una novela negra policiaca en la que se combinan el suspense y el terror (tanto humano como sobrenatural). Una obra cruda y terrorífica sobre la violencia machista y en la que Cañadas representa entre otros miedos, el que sienten las mujeres cuando viajan en el autobús o caminan solas por las calles de cualquier ciudad; una historia de monstruos, imaginarios y reales, que son los que justamente causan más pavor. Eso sí, no es apta para estómagos sensibles ya que contiene algunas escenas bastante violentas.

No me gustaría acabar esta reseña sin hacer mención a la magnífica ilustración de portada llevada a cabo por David Rendo, y que nos transmite tan bien las emociones que sentiremos cuando pasemos la primera página del libro.

domingo, enero 30, 2022

ESCRITURA CREATIVA: La Estructura

Aristóteles fue el primero en hablar de las tres partes que componían una narración. Lo hizo mencionando las palabras: principio, medio y fin, que con el tiempo se convirtieron en las que hoy en día conocemos como planteamiento, nudo y desenlace.

Para comprender más claramente dichas partes, analizaremos cada una de ellas:

Planteamiento: Abarca la introducción de la historia. Es la parte en la que se nos presenta a los personajes principales y el contexto (escenario y ambientación) en el que se desarrollan los hechos. Durante el planteamiento tiene lugar un detonante que hace que la historia arranque y el personaje principal se ponga en marcha. Es al final de la presentación cuando se produce el primer punto de giro que transforma la realidad en la que vive el protagonista.

Nudo: Aquí es donde se presentan al resto de personajes del relato (algunos de ellos antagonistas con objetivos opuestos a los del protagonista) y se producen nuevos acontecimientos que traen consigo un cambio de dirección en la historia, que se vuelve cada vez más compleja a medida que surgen nuevos conflictos (y posibles giros argumentales) a los que el protagonista debe hacer frente. De ahí que esta sea la parte más extensa de las tres. Suele ocupar alrededor del 50% de la obra, a veces más. El desafío del escritor es mantener la tensión narrativa durante este tramo de la historia y que el lector no desconecte de ella. Esta parte acaba en un segundo punto de giro que será el que dé pie al desenlace. 

En el desenlace el ritmo se dispara. El protagonista deberá tomar las decisiones oportunas para resolver el conflicto y que tendrán como resultado unas consecuencias al final de la historia que le afectarán a él y al mundo al que le rodea. 


La estructura de la historia es el orden en el que se producen los acontecimientos, su columna vertebral y se trata de uno de los elementos más importantes a tener en cuenta cuando escribimos un manuscrito. Cómo sabéis, antes de sentarnos a escribir una historia, deberíamos tenerla planificada de antemano y saber muy bien lo que vamos a contar y sobre todo cómo vamos a hacerlo. Esa historia que queremos contar será la que nos marcará el devenir de los hechos y el orden en el que estos deben aparecer dentro de la narración. No nos será difícil darnos cuenta de si la estructura falla, ya que la historia hará aguas. 

Para que la estructura quede bien fijada deberemos asegurarnos de que los pilares que la sostienen sean fuertes, por lo que cuidaremos de que haya una correcta cohesión entre los acontecimientos. Para ello, es importante cerciorarnos de que los eslabones que unen cada uno de las escenas y capítulos de la historia sean firmes proporcionándole así la coherencia y consistencia necesarias a la trama para que esta fluya con naturalidad.  

jueves, enero 27, 2022

10 PREGUNTAS a Mario Miret


Hoy nos acompaña en la sección de 10 preguntas de nuestro blog,
Mario Miret.  

Hola Mario, un placer tenerte en “Mi experiencia como escritor”.

Hola. El placer es mío, Leo. Soy fiel seguidor de tu blog y es un lujo que hayas contado conmigo.

Vamos con la primera pregunta: ¿Quién es Mario Miret?

Soy un tío raro que escribe cosas raras sobre la gente normal; o todo lo contrario. La verdad es que creo que lleva toda una vida descubrir quién es uno mismo, así que intento disfrutar al máximo de ese camino.

Me gradué en Administración y Dirección de Empresas y Marketing, y de repente aquí estoy, dedicándome a la docencia. Me apasiona el tenis, el cine y la música en directo. No soy muy amigo de mis amigos, a veces prefiero estar solo, convertirme en un ser ermitaño y centrarme en mis cosas todo el tiempo que haga falta. Aun así, tengo la tremenda suerte de saber a quién llamar o a qué bares ir cuando necesito una mano amiga.

Y leer. Y escribir. No sé si estos dos conceptos ayudan a formar una idea de quién soy en realidad, pero estoy seguro de que sin ellos no sería Mario Miret.

¿Qué recuerdo tienes de tus primeros escritos?

De pequeño devoraba todos los libros de la biblioteca del colegio. Mis padres fueron grandes lectores y uno siempre imita las conductas que ve en casa. Recuerdo que me apunté a un concurso de narrativa y gané gracias a un relato sobre una familia que pasaba un día horrible de excursión. Desde entonces, descubrí que me divertía mucho escribir y hasta hoy no he dejado de hacerlo. De vez en cuando releo todavía aquellos primeros textos y me siento orgulloso de aquel niño que soñaba con ser escritor.

Muchas letras de las que escribes conforman Latintavino. ¿Cuándo y cómo nace Latintavino?

Al empezar la universidad, me sentía un poco perdido. Llevaba varios años escribiendo, pero sin saber muy bien qué hacer con todo el contenido. Latintavino surgió por la necesidad de plasmar todo lo que llevaba dentro con el fin de gestionar mejor mis emociones.

De un tiempo hasta ahora, he evolucionado en mi manera de escribir y he conseguido encontrar mi estilo: hablar de los sentimientos a través de historias corrientes que suceden en nuestro día a día.

Tú vives entre dos mundos: el de la música y el de la escritura. ¿Crees que ambos están relacionados?

Una de mis grandes pasiones dentro de Latintavino es la de subirme a escenarios a actuar a través de los shows donde se cuentan historias de principio a fin. Para amenizar el espectáculo, cuento con un compañero que acompaña (valga la redundancia) mis textos recitados con la guitarra, además de aportarle banda sonora con grandes clásicos como The Beatles, Oasis o Coldplay.

Por tanto, creo que la relación entre ambas disciplinas conforma una unión mágica, pues si bien funcionan a las mil maravillas por separado, juntas crean una espléndida atmósfera onírica. El arte ha de tratar de contar una historia, y la buena música y la escritura creativa cumplen con creces este requisito.

En tus redes sociales publicas frases casi a diario acompañadas de textos en las que hablas de M. y sus vivencias. ¿De dónde nace tanta inspiración?

Cualquiera que escriba te dirá que la inspiración nace de la vida cotidiana y de todo lo que sucede a nuestro alrededor. Quizás es una respuesta demasiado genérica, pero sí que es verdad que solemos analizar cada suceso desde otro prisma. Yo me alimento mucho de mis propias vivencias y en mis redes sociales utilizo al personaje M. como catalizador para contar o exagerar mis experiencias.

Hace tan solo unos meses publicaste tu ópera prima, cuyo título es “Lo que aprendí del mar”. ¿Qué nos cuentas en ella?

Lo que aprendí del mar narra la capacidad de Martín por adaptarse a los cambios ahora que la Chica de los tirabuzones le ha dejado. Solemos tratar el desamor con aflicción, pero esta historia se apoya en los recuerdos más bonitos de la relación para convertir la tristeza en alegría. Así que Martín, junto a su amigo Carlos, Copito y la mujer que da de comer a los gatos callejeros, aprenderá que es mejor vivir y perder que no haber vivido en absoluto.

¿Qué es lo hace clic en tu cabeza para que digas: “Esta historia se la tengo que contar al mundo”?

La certeza de saber que la mayoría de lo que vivo ya le ha sucedido antes a alguien. Es decir, pienso: “Esto que me acaba de pasar seguramente le haya ocurrido a la mayoría de la gente, voy a escribir sobre ello para que podamos identificarnos entre todos”.

¿Sabes lo que más me gusta? Hacer de una historia corriente algo extraordinario.


¿Cómo nace la historia de Martín y la Chica de los tirabuzones?

Llevaba tiempo dándole vueltas a la idea de hacerle el amor al desamor. Sabía que el lector conectaría rápidamente con Martín, pero el trabajo más laborioso era conseguir que también empatizara con la Chica de los tirabuzones. Cuando una relación “normal” de pareja se acaba, quien deja no siempre es el malo y quien es dejado no siempre es el bueno; por eso, a veces, simplemente hay que dar gracias por lo vivido, mirar atrás y sonreír con la seguridad de que todo ha merecido la pena. Las historias más bonitas son las que te hacen mejor persona. Así que… ¡Que se joda el desamor!

¿Qué tipo de libros lees y qué elementos tiene que reunir para ti una obra maestra?

Sobre todo, leo novela, pero de vez en cuando me gusta perderme entre poemas.

Por otra parte, he de decirte que la mayoría de libros catalogados como obras maestras me han gustado, aunque toda lectura tiene su momento. Quiero decir, la primera vez que cayó Rayuela en mis manos, tuve que abandonarlo pronto porque me era imposible seguir el hilo conductor, dándole una segunda oportunidad tiempo después y convirtiéndose en uno de mis favoritos. Algo parecido me pasó con En busca del tiempo perdido. Quizás, las obras maestras no suelen serlo al instante y beben de ese poso necesario para que el tiempo las afiance como indispensables.

También es cierto que últimamente todo lo que leo de Delphine de Vigan me parece de una maravilla sin igual. No sé si he contestado del todo a tu pregunta, pero creo que aquí pasa como con el amor, muchas veces hace falta que sea el momento y el lugar oportuno para que algo o alguien te cale tanto para considerarlo una gran obra maestra.

Y por último y antes de despedirnos, ¿algún consejo/s para aquellos que empiezan en la escritura y que creas que pueda/n ayudarle en el proceso?

Doy consejos con la boca pequeña porque a veces ni siquiera yo mismo soy capaz de aplicármelos. Pero a quien empieza, le diría lo que a mí me hubiera gustado escuchar cuando comencé a escribir:

NO TENGAS VERGÜENZA. ¿Por qué? Porque con vergüenza no se va a ningún lado. No conozco a alguien que teniéndola haya conseguido su sueño. Si escribes, si dibujas, si cantas, dilo, transmítelo a los de tu alrededor y que empiecen a conocer de ti esa afición que quién sabe si algún día se convertirá en profesión. Muchas veces he escuchado la frase de: “Yo escribo, pero me da vergüenza enseñar mis textos”. Es que eso es como que te gusten los besos y te avergüence darlos. Yo he hecho el ridículo en infinidad de ocasiones con escritos que no valían lo más mínimo, pero quizás sin esa humillación personal, jamás hubiera publicado nada.

INVIERTE TIEMPO EN LO QUE TE GUSTA. ¿Por qué? Porque es habitual escuchar a gente decir que le encanta escribir, pero que jamás encuentra el momento para hacerlo. ¿Qué tipo de vida tiene esa persona para no dedicarle tiempo a su pasión al menos un rato a la semana? Quien quiere algo encuentra el medio, quien no, una excusa.

LA HUMILDAD, ANTE TODO. Llega un momento en que se cree que la calidad literaria va reñida con el número de seguidores, y no es así. Puedes ser bueno en darte visibilidad, pero un patán con las letras; o viceversa. Tener seguidores está bien, puede ser divertido, pero ver el humo no siempre significa que debajo esté fuego. Por tanto, es bonito tener la mirada en el cielo, pero mejor tener los pies en la tierra.

Me quedo sobre todo con esas últimas reflexiones tuyas, Mario. Muchas gracias por acompañarnos hoy en nuestro espacio. Un honor tenerte entre nosotros.

Muchas gracias a ti y hasta la próxima. Un abrazo a todos.

ETIMOLOGÍA: Lupanar

Para conocer el origen de la palabra debemos remontarnos a la Antigua Roma, donde se hablaba latín, lengua en la que la palabra “lupa” significa “loba”. Esta palabra con el paso del tiempo fue tomando la acepción de “prostituta”, ya que muchas de estas mujeres ofrecían sus servicios a los viajeros y comerciantes que pasaban por los bosques.

Es por ello que la palabra “lupanar” en castellano tenga el significado de “mancebía” o "casa de prostitución”; que es justamente el lugar en el que habitaban las “lupas”, también conocidas como “meretrices”, en la antigüedad.


martes, enero 25, 2022

RESEÑA: "La Perla" de John Steinbeck

Título: La Perla

Autor: John Steinbeck

Editorial: Vicens Vives

Año de edición: 1994

ISBN: 84-316-3479-0

Número de páginas: 112

Sinopsis:

Basada en una leyenda mexicana, esta pequeña obra maestra de John Steinbeck (1902-1968) narra las peripecias de un pobre pescador indígena que, tras encontrar la perla más hermosa del mundo, es víctima del engaño y el acoso de una sociedad materialista, tan distinta a la suya. El pescador Kino no renuncia, sin embargo, a un mundo de ilusiones que solo el dinero y la sociedad de los blancos le pueden proporcionar y tal paradoja provoca el conflicto interior del personaje.

Narrado con profundo lirismo, este conmovedor relato de estudiada simplicidad tiene un aleccionador sentido alegórico: la sabiduría conlleva la pérdida de la inocencia y, como la misma perla, se gesta en el sufrimiento.

Mi opinión:

El libro comienza con una espléndida introducción a cargo de Francisco Antón en la que nos habla de la vida del autor y de su carrera literaria, además de hacer un análisis crítico de la obra. Todo ello para acabar con unas propuestas de trabajo para aquellos que quieran estudiarla más a fondo, dejando de ese modo patente la el carácter didáctico de la novela.

Poco puede añadir mi opinión al valor de esta magnífica obra atemporal que tanto ha sido estudiada desde que fue publicada a mediados del años pasado, concretamente en 1947. No obstante, quería hacer una reseña y presentaros mis impresiones, ya que tenía un más que grato recuerdo de cuando la leí en mi adolescencia. Por ese mismo motivo, quise volver a leerla hace unas semanas para ver que poso me dejaba esta vez. He de decir, que ha merecido mucho la pena.

Como todos sabéis, “La Perla” es un clásico de la literatura norteamericana escrito por John Steinbeck. Se trata de una novela breve escrita con un tono reflexivo y que está ambientada en un pueblo costero de la Baja California. En ella, su autor nos cuenta la historia de una familia de pescadores formada por Juana, Kino y su bebé, Coyotito. La historia ha sido adaptada a la gran pantalla en dos ocasiones. La primera el mismo año de su publicación, recibiendo una excelente acogida por el público y cosechando varios galardones. Y la segunda, en el 2001.

El relato empieza cuando el hijo de Kino y Juana es picado por un escorpión. Ellos lo llevan a la casa del médico, pero este se niega a tratarlo porque no tienen dinero para pagarle. A continuación, Kino encuentra una extraordinaria perla de un tamaño mayor al común en el fondo del mar, acontecimiento que en contra de lo esperado, trae más la calamidad que la fortuna a la familia.

Steinbeck te lleva desde la primera página hasta la última del relato gracias a la sencillez del vocabulario y a través de una narración de fácil digestión llena de simbología. Para empezar, si nos fijamos, la perla que se encuentra Kino al comienzo de la obra pasa de ser una representación de la riqueza y la buena suerte a convertirse en objeto de avaricia y fatalidad para quien la posea, ya que otros querrán codiciarla y tenerla para ellos, y no les importará matar a su propietario si fuera necesario para conseguirla. Esto vuelve a demostrarse al final del relato cuando Kino la lanza al mar, y pasa de ser “gris y ulcerosa” para convertirse de nuevo en “verde y hermosa” como en el comienzo del relato, volviendo a presentarse de nuevo como objeto de deseo para cualquiera. La obra oculta una enseñanza y nos avisa de que tengamos cuidado con lo que deseamos, porque como dice el refrán “no es oro todo lo que reluce”. Esto es algo que hace muy bien el autor a través de Juana, uno de los personajes principales de la obra, la cual trata de convencer a su marido en todo momento para que se deshaga de ella lo antes posible recordándole lo felices que eran en el pasado antes de que la joya apareciera en sus vidas.

En “La perla” se tratan temas tan trascendentales como la supervivencia, las desigualdades, el poder, el miedo y la división entre el individuo y el colectivo (esto se ve en el carácter individualista del hombre blanco y la de los nativos visto como una comunidad). Se profundiza también en otros como la codicia. Una ambición desmedida que se ve reflejada claramente en personajes como el médico, que antepone su avaricia a tratar al pequeño Coyotito de la picadura del escorpión. También en los tres tratantes de perlas a los que Kino consulta el valor de la perla y que tratan de conseguirla por todos los medios cuando ven que no pueden estafarle, lo que hace que nuestro protagonista pase de ser un hombre inocente a convertirse en alguien capaz de hacer cualquier cosa con tal de poner a salvo a su familia, al mismo tiempo que seguir poseyéndola.

Como se puede apreciar en su número de páginas, la obra es bastante breve y no da para un gran desarrollo de los personajes, aunque estos están bien marcados y delimitados conformando unos estereotipos que cumplen a la perfección con el objetivo del autor.

Para terminar, comentar que la portada e ilustraciones a cargo de Tino Gatagán me han parecido a la par de atractivas, muy sugerentes, ya que más que ser realistas, transmiten las sensaciones que debemos sentir hacia aquellos personajes a los que muestran los dibujos.

lunes, enero 24, 2022

ARTÍCULO: ¿Por qué escribo?

Supongo que esa es la pregunta que todos nos hacemos cuando empezamos en este noble arte que es la escritura. Hay muchos motivos por los que escribir, pero de seguro en el que todos coincidiremos será en porque nos gusta. Porque no nos olvidemos de que la escritura debe ser siempre un placer para que siga manteniendo su esencia, esa llama que arde en nuestro interior y que nos proporciona la luz que hace que nuestros textos brillen.

La imaginación es una de las facultadas ligadas a la escritura. ¿Quién no ha creado historias cuando era un niño? Todos hemos jugado a ser protagonistas de cómics, series o películas inventados por otros. Hasta nos hemos inventado nuestras propias identidades para disfrutar teatralizando o jugando al rol. ¿Qué pasaría entonces si no creciésemos? ¿Si fuéramos siempre niños? Pues posiblemente que seríamos siempre narradores de historias, y que estas serían tan fascinantes como las que imaginábamos cuando éramos unos niños haciendo uso de muñecos o nuestros propios dedos.

Dejando a un lado mis divagaciones personales y centrándome en el tema que quiero tratar hoy, escribo porque es la manera que tengo de transmitir mis pensamientos y emociones a los demás, sobre todo a aquellos que me rodean. Yo al menos, cuando comencé a escribir solo le mostré mis escritos a las personas más allegadas, quizá por eso de que me conocieran un poquito mejor. Aunque después, perdí la vergüenza y aquí estoy, con dos novelas autopublicadas, un volumen de relatos en proceso de edición, presencia en tres redes sociales, y trabajándome a diario este blog en el que os expreso mis inquietudes y os cuento mi experiencia como escritor para que aquellos a los que pueda servirles, se valgan de ella. Es curioso, porque todo ha sido gracias a que perdí esa vergüenza inicial, ese miedo atroz que me paralizaba y que no me dejaba expresarme como quería, contar aquellas ideas que me hervían en la mente, que burbujeaba en mis entrañas, y atreverme a mostrarles mis escritos al resto del mundo. Así que gracias a ellos, a mis primeros lectores por empujarme a ampliar ese espectro de lectores y vencer a mi yo impostor.

La escritura es sinónimo de evolución. Gracias a ella, la humanidad ha podido transmitir los conocimientos durante generaciones de manera que estos pudiesen perdurar en el tiempo. Y ya no hablo solo de cuestiones técnicas, porque escribir también significa pasión. Muchos autores y anónimos han escrito porque necesitaban expresar su amor hacia la persona que amaban, otros sus inquietudes, sus miedos,… porque al fin y al cabo la escritura no deja de ser eso, un modo de expresión. ¿Quién no se ha sentido a gusto escribiendo una carta o una postal? ¿O mientras lacraba un sobre que contenía una declaración de amor o de amistad? Escribir nos permite revelar ciertas cosas que no nos atreveríamos a decir a la cara, ya sea por vergüenza, pudor o miedo. El miedo… ese poderoso enemigo que todos llevamos dentro en ocasiones tan difícil de vencer. Y es que algo tan necesario como abrir el corazón a una persona, desnudarse ante ella o pedirle perdón cuando nos hemos equivocados, que necesitamos hacerlo a través de la escritura para sentirnos menos vulnerables.

De algún modo, todos llevamos un libro dentro. ¿Cuántas historias se habrán perdido porque nadie las ha contado? Unas más trágicas, otras más hermosas, más románticas, menos alegres o más divertidas, dependerá de quién te las cuente, pero todas igual de interesantes, y por ese mismo motivo, ninguna de ellas debería perderse.

Otro de los motivos por los que escribo es porque me libera. Me ayuda a deshacerme de parte de esa carga que todos llevamos dentro, a mantener una conversación conmigo mismo sin que me importe el tiempo. Más si cabe, en el mundo actual, en el que vivimos tan rápido que a veces incluso nos da vértigo. Escribir me permite pulsar el botón de Pause durante un par de horas y poder disfrutar de un momento en el que solo importamos yo y los personajes que tengo entre manos; esos mismos que de algún modo, forman parte de mi ser, y que utilizo como catalizador para reflejar las experiencias que he presenciado, vivido y que me han marcado.

La escritura me permite disfrutar de la soledad, esa ausencia de compañía a veces tan necesaria que te ayuda a ordenar los pensamientos. Y digo esto, porque soy de esas personas a las que no les gustaba estar solo nunca, pero medida que fui creciendo, aprendí a sacarle provecho. Unas veces gracias a la lectura, otra a la escritura, o simplemente disfrutando de una caminata mientras reflexionaba sobre mi presente. Porque de algún modo, todos necesitamos de esa soledad sana en algún momento de nuestras vidas para mirar atrás y evaluar quiénes somos y de qué nos ha servido el camino recorrido, para aprender de nuestros errores y para crecer como personas gracias a nuestros aciertos. ¿Y de qué nos vale eso a los escritores? Pues para poder proyectar sobre un papel en blanco y dándole voz a los personajes que componen la historia ficticia que queremos contar al mundo. Porque probablemente sin esa experiencia, TU experiencia, no tendrías nada interesante que narrar.

Y volviendo al tema que tratamos hoy, escribir me sirve para dejar a un lado mis preocupaciones durante un rato, para transformarme en aquellas personas que jamás pude ser, para contemplar la vida desde otra perspectiva, para sentir empatía hacia los demás, para conectar con otras personas y formar parte de otros mundos. De hecho, quizá sea eso sea lo que más me satisfaga, que mis historias calen en el corazón de aquellos que me leen, remover algo en su interior, en sus conciencias, compartir con ellos mis pensamientos y emociones, porque ¿qué es narrar sino eso? Compartir un instante, una situación, una imagen, un olor, un sentimiento… durante el tiempo que se tarda en leer una frase, un párrafo, una página o incluso un libro.

Podría decirse que la lectura y la escritura son hermanas gemelas. Van unidas, la primera no podría existir sin la segunda. Ambas son mágicas. Porque gracias a la escritura podemos crear mundos y transportar a los lectores a lugares lejanos y desconocidos para que se conviertan en príncipes, gladiadores, valientes guerreras y enfrentarse al peor de los villanos. Y lo más importante es que no necesitarán salir de casa, ni correr ningún riesgo real, tan solo deberán valerse de tu imaginación, dejarse llevar, sumergirse en las páginas del libro como tú lo has hecho en tus escritos mientras tejías tu historia. Otra de las virtudes de la escritura es que te permite proyectar la historia que tienes en la cabeza para que sean otros los que la vivan.

Como os comentaba al principio de esta entrada, cada uno tiene sus motivos, todos ellos igual de válidos, pero lo que está claro es que los que escribimos lo hacemos por placer, y en mi caso, me atrevería a afirmar que también por necesidad. Y seguramente por eso me resulte tan difícil dejarlo ahora que forma parte de mí.

¿Y tú  por qué escribes?

viernes, enero 21, 2022

10 PREGUNTAS a Javier Pellicer


Hoy tenemos en “Mi experiencia como escritor”
a Javier Pellicer, autor de novelas históricas como «Leones de Aníbal» o la más reciente «Lerna. El legado del minotauro», en la editorial Edhasa.

Hola Javier, encantado de que nos hayas dado la oportunidad de tenerte hoy en nuestro blog

Hablar de literatura nunca deja de ser maravilloso, así que el placer es mío.

Pues comenzamos quizá por la pregunta más complicada de las diez que te voy a hacer: ¿Quién es Javier Pellicer?

Alguien que siempre ha tenido la cabeza llena de pequeñas y grandes historias, y que gracias a la escritura ha podido sacarlas al exterior.

Tu primer premio digamos importante lo ganas en el Cryptshow Festival de Relato Fantástico en el 2008, ¿qué nos puedes contar de ese momento?

En realidad aquel premio fue algo modesto, ni siquiera tenía dotación económica. Pero era honrado, no había ningún tejemaneje detrás, y llegó en el mejor momento posible. Los escritores solemos pasar por muchos baches emocionales cuando las cosas no van como queremos, es parte de nuestra naturaleza especialmente sensible, y yo pasaba por uno de estos estancamientos. Aquel galardón me hizo ver que iba por el buen camino, que debía seguir trabajando con constancia y esperando mi momento. Que al final llegó.

A este galardón le suceden otros éxitos posteriores en otros certámenes de terror, ciencia ficción y otros géneros, lo que deja claro que dominas varios géneros, pero ¿en cuál de ellos dirías que te sientes más a gusto (y por qué)?

Siempre digo que, aunque mis publicaciones profesionales son mayoritariamente novelas históricas, yo no soy un escritor de novela histórica. Soy, simplemente, un escritor. Un contador de historias que no tiene un género literario asignado. Me he formado a través del relato, de todo tipo: fantástico, terror, ciencia ficción, infantil e incluso he coqueteado con el erótico. La obra de Tolkien fue la que me inspiró en mis inicios, y además soy un auténtico enamorado de la ciencia ficción desde que tengo uso de razón. La cuestión es que las editoriales han apostado por mis novelas históricas, género que por supuesto también adoro, y esas son las que han llegado al gran público.

Has contribuido con tus relatos a distintas antologías colectivas como “Su universo a través”, “Fantasmagoria”, “Ilusionaria 2” o “Crónicas de la Marca del Este”. Tú que tienes experiencia en este tipo de publicaciones, ¿sabrías decirnos cómo se fraguan este tipo de proyectos y de qué modo se puede participar en ellos?

Hay multitud de motivos por los que puede nacer una antología. El proyecto «Ilusionaria», por ejemplo, surgió de un movimiento solidario; «Su universo a través» o «Fantasmagoria» son iniciativas promovidas en inicio por un autor (en este caso el vigués Darío Vilas) al que nos sumamos otros compañeros; y «Crónicas de la Marca del Este» nació como complemento a un juego de rol que se publicó en 2012, y que dio lugar después a mi segunda novela, «Legados». Pero hay otros modos de participar en una antología. El más conocido es a través de algún certamen de relato, quedando entre los seleccionados.

Tu primera novela es “El espíritu del lince” (2012), una novela histórica centrada en la vida de Icórbeles, el edetano, que además fue finalista del Premio de Literatura Histórica Hislibris en la categoría de mejor autor novel, ¿cuánto tiempo te llevó escribirla?

Fue mi mayor reto hasta la fecha, porque yo había leído mucha novela histórica, jamás me tuve que enfrentar a este género como escritor. El aspecto de la documentación fue especialmente complicado, porque al principio no sabía dónde podía acudir. Así que esa parte del trabajo se prolongó casi un año. En comparación, la escritura fue muy breve, y aún así no me llevó menos de seis meses. 

Tan solo un año más tarde, publicas “Legados”, una obra que podríamos enmarcar más dentro del género fantástico, ¿cómo se gesta esta idea en tu cabeza?

«Legados» fue una propuesta que me encantó aceptar. Tras mi participación en «Crónicas de la Marca del Este», y mientras hablaba con el editor de esta antología y del juego de rol en el que estaba inspirada, surgió la idea de que sería genial tener una novela ambientada en dicho juego. Al instante mi editor me soltó un «escríbela y la publicamos». Y así surgió todo. Creo que es la novela en la que más me he divertido, porque podía dar rienda suelta a todo mi frikismo y hacer homenajes a mi género favorito sin preocuparme de casi nada. Porque al final «Legados» es eso, un homenaje continuo a las obras que me marcaron de joven, como «El Señor de los Anillos», «Añoranzas y Pesares» o «Crónicas de Dragonlance».

Por tus palabras parece que hubieses estado vinculado al mundo de los juegos de rol como lo he estado yo durante años. ¿Es así o es solo mi impresión?

En realidad jamás he jugado a juegos de rol tradicionales, salvo quizás en alguna adaptación en formato videojuego. Y no por falta de ganas. Pero en mi entorno más cercano durante los años más apropiados para iniciarse, la adolescencia, nunca hubo nadie interesado en ello. Descubrí todo ese mundo mucho después, a través de «Crónicas de la Marca del Este». Por desgracia, las obligaciones de una escritura más profesional, así como el trabajo con el que pago las facturas, no me han dejado tiempo para convertirme en un rolero.


Yo, que he tenido el placer de leer tu obra “Leones de Aníbal”, una novela elaborada y madura, y que recomiendo a los amantes de la literatura histórica, me preguntaba mientras la leía: ¿cuánto tiempo le habrá llevado a Javier documentarse antes de escribirla?

Afortunadamente no tanto como con mi primera novela. Como son obras que transcurren en la misma época, aunque sean independientes una de la otra, gran parte de los datos ya los tenía en mi poder. A pesar de ello es una obra más compleja, con más personajes protagonistas a desarrollar, y eso hizo que el trabajo de escritura se prolongara más.

Recientemente has publicado tu última novela, cuyo título se “Lerna. El legado del minotauro”, ¿qué nos puedes contar sobre ella?

Que es mi mejor obra. Sé que es un tópico que no paramos de repetir los escritores, que nuestro último libro es el mejor, pero en mi caso es la verdad. En primer lugar porque la primera semilla de «Lerna» surgió hace 15 años, en un pequeño relato sobre el mito de la llegada de Partolón a Irlanda. Esa vinculación que los años otorgan, nacida de mi pasión por la mitología irlandesa, hace además que sea mi obra más personal y querida.

Argumentalmente el libro empieza con el personaje de Starn, el hijo menor del rey Minos, justo a su regreso al palacio de Cnosos tras una larga ausencia. Y allí se encuentra con que la placidez que recordaba se ha desvanecido. Su padre y su hermano mayor están enfrentados y hay una profecía que anuncia el final de la casa del rey Minos, así que Starn tendrá que decidir qué partido tomar y cómo afrontar esos problemas.

Es una historia totalmente novedosa, sin parangón en la literatura de nuestro país. Nunca se había escrito sobre la cultura minoica que se desarrolló en Creta durante la Edad del Bronce, y menos aún conectándola con los mitos fundacionales de Irlanda. El resultado es una obra repleta de emociones que, curiosamente, pone énfasis en los personajes y su desarrollo personal, y en cómo éste es el motor del argumento.

Y no puedo despedirme sin antes pedirte que des algún consejo a aquellos que empiezan en este fascinante mundo de la escritura y que te haya podido servir en tu carrera.

Que no se obsesionen con el objetivo de publicar. Escribir con el único pensamiento en mente de publicar es un tremendo error. Esa presión ensucia una actividad tan bonita y personal como debería ser la escritura. Primero pásalo bien, aprende, crea unos cimientos fuertes, y cuando llegue el momento ya darás el salto a la publicación.

Javier, muchas gracias por permitirnos conocerte un poquito más a fondo. Mis mejores deseos para el futuro.

Gracias a ti por ofrecer a los autores tu blog. Y Feliz 2022 para todos tus seguidores.