Autor: Pablo C. Millán
Editorial: Ediciones arcanas
Año de edición: 2025
Número de páginas: 288
Sinopsis:
Asterión no es una prisión cualquiera. Es el penal de máxima
seguridad oculto en las entrañas del planeta Novem, donde cumplen condena los
criminales más peligrosos de la galaxia.
Evan Pryce apenas lleva unos meses como auxiliar médica
cuando estalla un motín brutal. Para sobrevivir, se ve obligada a matar en
defensa propia… y a asumir la identidad de la reclusa que acaba de morir.
Pero escapar de Asterión es solo el comienzo.
Arrastrada en una fuga desesperada junto a un grupo de
convictos liderados por una veterana atracadora de bancos, Evan descubrirá que:
Un escuadrón de marines espaciales les sigue la pista. El
planeta esconde algo antiguo. Y ese algo ha despertado con hambre.
El noveno infierno es terror de ciencia ficción en estado
puro: ritmo trepidante, personajes inclasificables, violencia sin concesiones y
un homenaje descarado al cine ochentero de videoclub.
Fresco, gamberro, irreverente.
Si te gustan las historias intensas, las prisiones
imposibles, los motines sangrientos y las criaturas que acechan en la
oscuridad… este viaje al infierno espacial es para ti.
Bienvenido a Novem. Salir vivo no está garantizado.
Mi opinión:
Ya había tenido la oportunidad de leer a Pablo C. Millán en antologías y relatos publicados en revistas o páginas especializadas de género, y su prosa canalla ya me había conquistado. Ese fue el principal motivo por el que decidí confiar en él como novelista, y no me equivoqué.
Es tremendo el homenaje que se marca Millán en El noveno infierno a las películas y novelas de los años ochenta y noventa. El autor demuestra ser un apasionado conocedor de la cultura pop y de ese cine cargado de músculos, acción y testosterona. Sin embargo, introduce un matiz muy interesante: el tributo no está dedicado a los héroes masculinos de nuestra adolescencia, sino a las heroínas que marcaron a toda una generación, como Sarah Connor, la teniente Ripley o Nikita. Y bien merecido lo tienen.
Pablo no se anda con medias tintas y nos entrega una historia que bebe directamente de referentes como Desafío total, Plan de escape, Aliens o Predator, reviviendo todo ese cine que nos hizo vibrar frente a la pantalla. Lo hace, además, con un estilo desvergonzado; un lenguaje directo sin espacio para la censura donde los insultos y las expresiones malsonantes fluyen de forma natural. También destaca el humor ácido que imprime a los personajes, una de esas señas de identidad que quienes conocemos sus trabajos anteriores reconoceremos de inmediato.
Aunque la novela contiene escenas duras y escalofriantes, el autor nunca cae en el exceso gratuito ni se recrea en el mal gusto. La violencia está tratada con la misma contundencia con la que la recibimos en el mejor cine de acción y terror. Toda la obra está repleta de guiños nostálgicos; desde los títulos de los capítulos hasta los nombres de algunos personajes rinden homenaje a esas figuras míticas que nos hacían saltar de la butaca al amartillar un arma, pronunciar una frase lapidaria o ajustar cuentas con sus enemigos.
Por último, me gustaría destacar el acierto de la portada. En ella vemos a un personaje calvo, enfundado en una armadura, que bien podría interpretarse como un reflejo del alma del propio autor: irreverente, combativo y dispuesto a lanzarse de cabeza a la aventura.
Enhorabuena, Pablo, por esta primera novela. Porque, aunque sea tu debut en el formato largo, queda claro que no es la primera vez que demuestras tu gran talento como escritor.






