A través de sus
novelas, Raquel ha sabido construir una identidad propia dentro de un
ecosistema literario en constante transformación, donde el autor no solo
escribe, sino que también comunica, comparte y genera comunidad. Su evolución
como escritora va de la mano de esa relación directa con el lector
contemporáneo, que ya no es solo lector, sino interlocutor.
Hoy conversamos
con ella no solo como autora premiada, sino como una escritora que ha sabido
entender el presente de la literatura.
¿Qué le aporta la escritura a tu vida?
Un escape, incluso un refugio. Me permite, además, ver las situaciones desde otro ángulo. Creo que la creación de historias nos prepara, a veces sin ser conscientes de ello, para momentos de la vida real que pueden sucedernos en el futuro. Emociones intensas, situaciones estresantes, y un gran etcétera. Y, aunque nos enfrentamos a ellas a través de los ojos de un personaje o, en general, de una mirada distinta, canalizamos la información a nivel personal.
¿Cuál es el proceso que sigues a la hora de escribir?Antes de ponerme a trabajar, intento que la idea principal sea sólida. Sin entrar en detalles, necesito saber si puedo convertirla en una historia diferente, intensa y llevarla hasta un final con sentido. Cuando estoy segura de ello, empiezo con los personajes. Para mí son tan importantes, o incluso más, que la trama en sí. Unos personajes planos pueden hacer caer la mejor de las historias. Así que no comienzo a escribir hasta que tengo a todos lo suficientemente delineados como para que ya existan en otro plano y tengan una motivación en la historia que quiero contar. Normalmente hago fichas técnicas y es, junto con el proceso de documentación, en lo que más tiempo invierto. Creo que es imprescindible, independientemente del género que escribas, documentarse lo máximo posible.
¿Eres una escritora metódica o te mueves más por impulsos?
Depende. En algunas novelas, he dejado que la brújula me guíe hacia un final difuso y en otras me he visto haciendo todo lo contrario porque la historia me pedía un mapa estructurado. A la hora de escribir, opino que lo más importante es hacerlo de la manera más natural y no forzarse a seguir parámetros. En mi caso, intento encontrar el equilibrio entre el orden y el caos: no lanzarme a escribir sin un pequeño esquema, pero tampoco cerrarle las puertas a las posibles bifurcaciones que suelen abrirse mientras escribo.
Raquel, ganar el Premio Amazon marca un antes y un después. ¿Qué cambió en tu vida como escritora después de ese instante?
Me abrió una puerta al mundo editorial, eso sin duda. Sin embargo, y esto es algo que intento repetirme siempre que me siento delante de un nuevo proyecto, ganar un premio no significa que debas dejar de esforzarte. Todo lo contrario. Creo que, más allá del reconocimiento a un buen trabajo, hay que tomarlo como un empujón a continuar haciendo las cosas de la misma manera. Con las mismas ganas, la pasión y paso a paso.
¿Qué parte de ti sigue siendo la misma autora que empezó a escribir antes de cualquier reconocimiento?
Me gusta pensar que sigo siendo la misma a nivel personal; es decir, que lo que me empujó a escribir, esa pasión por la literatura y la creación de historias, no ha cambiado. Y lo cierto es que yo no escribo teniendo en cuenta premios ni reconocimientos. Intento mantenerme dentro de la novela que esté trabajando en el momento; todo lo demás son distracciones que, de una manera u otra, te desvían del objetivo principal: hacerlo lo mejor posible.
Todos sabemos de la importancia hoy en día de las redes sociales. ¿Qué te exige más energía: escribir una novela o sostener tu visibilidad en redes como autora?
Sin duda, la segunda. Hoy en día, mantenernos activos en redes es imprescindible para que nuestro círculo de lectores se expanda más allá de la calle en la que vivimos. Se ha convertido en una obligación y eso, muchas veces, resulta agotador. Escribir es algo que nadie me está forzando a hacer: lo hago porque no me puedo imaginar una vida sin la escritura.
¿Cuál es la semilla de tu primera obra: No despiertes al diablo?
Hay una frase en la novela que dice: “A veces, hay que adentrarse en la oscuridad para vencer a los seres que moran en ella”. Con esta idea principal, quería plasmar la necesidad de escapar de nuestra zona de confort, de la “luz” donde nos refugiamos, para superar los obstáculos que nos impiden avanzar. Y estos no siempre son monstruos, aunque lo sobrenatural es un punto clave en la novela, sino que muchas veces somos nosotros mismos los que creamos demonios en nuestro interior.
Clica para ver la entrevista en Youtube
¿Te costó menos escribir El eco del bosque, una vez conocida la mecánica de la construcción de una novela o fue una tarea tan ardua como la de tu primera novela?
Aquí debo hacer un inciso, y es que “No despiertes al diablo” no fue mi primera novela. Había escrito un par antes de lanzarme a su publicación, por lo que ya conocía un poco los entresijos. Me parece una comparación interesante, aun así, porque hubo una diferencia entre mi manera de afrontarlas. En “El eco del bosque” fui más técnica, en cierto modo. Me esforcé en utilizar una escaleta y, aunque esto lo hizo más sencillo porque no tuve que reconstruir nada cuando la terminé, eché de menos darles libertad a los personajes para crear un poco de caos.
Hablemos de Las
tres puertas, tu última obra publicada. ¿Qué puede esperar el lector cuando
abra cada una de ellas?
Sin hacer spoilers, el título hace referencia a la compleja mente de su protagonista Joana. Ella ha creado un palacio mental en el que, debido a un pasado oculto, existen ciertos bloqueos. Tres puertas que, a su vez, hacen un guiño a los componentes que forman al ser humano: alma, cuerpo y mente. Es una novela muy psicológica, aunque llena de acción, que tiene su punto de mira en la incapacidad del ser humano de aceptar las cosas que se escapan de su comprensión.
¿Qué has descubierto sobre ti misma a través de tus personajes?
Que los defectos no te hacen imperfecto, te hacen humano.
¿Qué libro te cambió como lectora antes de convertirte en escritora?
El Hobbit.
¿En qué momento vital sientes que está tu escritura ahora mismo?
Creo que siempre hay algo que aprender y estamos en constante evolución. Así que, todavía queda un largo camino por delante.
Descríbenos en tres palabras tu estilo narrativo
Dinámico, inmersivo, visual.
Si tuvieras que definir tu relación con la literatura en una sola frase, ¿cuál sería?
Sin literatura, no somos más que ideas sueltas.
Muchas gracias, Raquel. Enhorabuena por tus éxitos pasados, presentes y futuros. Espero poder volver a tenerte en el blog pronto.
Muchas gracias a ti, Leo.







.png)


