Raquel Ortega se
ha consolidado como una de las voces más visibles dentro del panorama actual de
la autopublicación en España, especialmente tras alzarse como ganadora del
Premio Amazon. Su trayectoria está marcada por una conexión directa con los
lectores, una presencia activa en redes sociales y una narrativa que combina
intensidad emocional, ritmo y cercanía.
A través de sus
novelas, Raquel ha sabido construir una identidad propia dentro de un
ecosistema literario en constante transformación, donde el autor no solo
escribe, sino que también comunica, comparte y genera comunidad. Su evolución
como escritora va de la mano de esa relación directa con el lector
contemporáneo, que ya no es solo lector, sino interlocutor.
Hoy conversamos
con ella no solo como autora premiada, sino como una escritora que ha sabido
entender el presente de la literatura.
¿Qué le aporta la escritura a tu
vida?
Un escape, incluso un refugio. Me permite,
además, ver las situaciones desde otro ángulo. Creo que la creación de
historias nos prepara, a veces sin ser conscientes de ello, para momentos de la
vida real que pueden sucedernos en el futuro. Emociones intensas, situaciones
estresantes, y un gran etcétera. Y, aunque nos enfrentamos a ellas a través de
los ojos de un personaje o, en general, de una mirada distinta, canalizamos la
información a nivel personal.
¿Cuál es el proceso que sigues a la
hora de escribir?
Antes de ponerme a trabajar, intento que la idea
principal sea sólida. Sin entrar en detalles, necesito saber si puedo
convertirla en una historia diferente, intensa y llevarla hasta un final con
sentido. Cuando estoy segura de ello, empiezo con los personajes. Para mí son
tan importantes, o incluso más, que la trama en sí. Unos personajes planos
pueden hacer caer la mejor de las historias. Así que no comienzo a escribir
hasta que tengo a todos lo suficientemente delineados como para que ya existan
en otro plano y tengan una motivación en la historia que quiero contar.
Normalmente hago fichas técnicas y es, junto con el proceso de documentación,
en lo que más tiempo invierto. Creo que es imprescindible, independientemente
del género que escribas, documentarse lo máximo posible.
¿Eres una escritora metódica o te
mueves más por impulsos?
Depende. En algunas novelas, he dejado que la
brújula me guíe hacia un final difuso y en otras me he visto haciendo todo lo
contrario porque la historia me pedía un mapa estructurado. A la hora de
escribir, opino que lo más importante es hacerlo de la manera más natural y no
forzarse a seguir parámetros. En mi caso, intento encontrar el equilibrio entre
el orden y el caos: no lanzarme a escribir sin un pequeño esquema, pero tampoco
cerrarle las puertas a las posibles bifurcaciones que suelen abrirse mientras
escribo.
Raquel, ganar el
Premio Amazon marca un antes y un después. ¿Qué cambió en tu vida como
escritora después de ese instante?
Me abrió una puerta al mundo
editorial, eso sin duda. Sin embargo, y esto es algo que intento repetirme
siempre que me siento delante de un nuevo proyecto, ganar un premio no
significa que debas dejar de esforzarte. Todo lo contrario. Creo que, más allá del
reconocimiento a un buen trabajo, hay que tomarlo como un empujón a continuar
haciendo las cosas de la misma manera. Con las mismas ganas, la pasión y paso a
paso.
¿Qué parte de ti
sigue siendo la misma autora que empezó a escribir antes de cualquier reconocimiento?
Me gusta pensar que sigo siendo la misma a nivel
personal; es decir, que lo que me empujó a escribir, esa pasión por la
literatura y la creación de historias, no ha cambiado. Y lo cierto es que yo no
escribo teniendo en cuenta premios ni reconocimientos. Intento mantenerme
dentro de la novela que esté trabajando en el momento; todo lo demás son
distracciones que, de una manera u otra, te desvían del objetivo principal:
hacerlo lo mejor posible.
Todos sabemos de
la importancia hoy en día de las redes sociales. ¿Qué te exige más energía:
escribir una novela o sostener tu visibilidad en redes como autora?
Sin duda, la segunda. Hoy en día,
mantenernos activos en redes es imprescindible para que nuestro círculo de
lectores se expanda más allá de la calle en la que vivimos. Se ha convertido en
una obligación y eso, muchas veces, resulta agotador. Escribir es algo que
nadie me está forzando a hacer: lo hago porque no me puedo imaginar una vida
sin la escritura.
¿Cuál es la
semilla de tu primera obra: No despiertes al diablo?
Hay una frase en la novela que dice:
“A veces, hay que adentrarse en la oscuridad para vencer a los seres que moran
en ella”. Con esta idea principal, quería plasmar la necesidad de escapar de
nuestra zona de confort, de la “luz” donde nos refugiamos, para superar los
obstáculos que nos impiden avanzar. Y estos no siempre son monstruos, aunque lo
sobrenatural es un punto clave en la novela, sino que muchas veces somos
nosotros mismos los que creamos demonios en nuestro interior.
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¿Te costó menos
escribir El eco del bosque, una vez conocida la mecánica de la construcción de una
novela o fue una tarea tan ardua como la de tu primera novela?
Aquí debo hacer un inciso, y es que
“No despiertes al diablo” no fue mi primera novela. Había escrito un par antes
de lanzarme a su publicación, por lo que ya conocía un poco los entresijos. Me
parece una comparación interesante, aun así, porque hubo una diferencia entre
mi manera de afrontarlas. En “El eco del bosque” fui más técnica, en cierto
modo. Me esforcé en utilizar una escaleta y, aunque esto lo hizo más sencillo
porque no tuve que reconstruir nada cuando la terminé, eché de menos darles
libertad a los personajes para crear un poco de caos.
Hablemos de Las
tres puertas, tu última obra publicada. ¿Qué puede esperar el lector cuando
abra cada una de ellas?
Sin hacer spoilers, el título
hace referencia a la compleja mente de su protagonista Joana. Ella ha creado un
palacio mental en el que, debido a un pasado oculto, existen ciertos bloqueos.
Tres puertas que, a su vez, hacen un guiño a los componentes que forman al ser
humano: alma, cuerpo y mente. Es una novela muy psicológica, aunque llena de
acción, que tiene su punto de mira en la incapacidad del ser humano de aceptar
las cosas que se escapan de su comprensión.
¿Qué has
descubierto sobre ti misma a través de tus personajes?
Que los defectos no te hacen
imperfecto, te hacen humano.
¿Qué libro te
cambió como lectora antes de convertirte en escritora?
El Hobbit.
¿En qué momento
vital sientes que está tu escritura ahora mismo?
Creo que siempre hay algo que
aprender y estamos en constante evolución. Así que, todavía queda un largo
camino por delante.
Descríbenos en
tres palabras tu estilo narrativo
Dinámico, inmersivo, visual.
Si tuvieras que
definir tu relación con la literatura en una sola frase, ¿cuál sería?
Sin literatura, no somos más que
ideas sueltas.
Muchas gracias, Raquel. Enhorabuena
por tus éxitos pasados, presentes y futuros. Espero poder volver a tenerte en
el blog pronto.
Muchas gracias a ti, Leo.