Eva Núñez es una escritora barcelonesa nacida en los años 70 que, tras décadas como contable saturada de tablas dinámicas de Excel, liberó a la escritora que llevaba dentro durante el confinamiento de 2020. Amante de las novelas de misterio desde antes de tener edad para leerlas, ha publicado la obra de relatos Alexa, cuéntame una historia, y las novelas Aprende a matar, La boda de Samantha Parker y Muerte en Enigma Land. Sus historias siguen a los inspectores de los Mossos d'Esquadra Georgina Bruned y Alonso Smith en casos que combinan el misterio clásico al estilo Agatha Christie con una mirada contemporánea y personajes femeninos potentes. Ganadora de varios certámenes de relatos y finalista en prestigiosas antologías, mantiene el blog Aprende a matar, donde comparte su investigación sobre ciencias forenses, psicología criminal y recursos para escritores de novela negra.
¿Qué es para ti la escritura?
Para mí, la escritura es una forma de sumergirme
en mi mundo imaginario, de crear otras realidades para dar salida a las
historias que a veces aparecen en mi mente sin previo aviso. Una forma de
conectar con mi yo más auténtico y un espacio propio creado a mi gusto donde
puedo experimentar y explorar.
Llevas décadas sumergida en el
mundo de las finanzas y la contabilidad. ¿Qué descubriste al escribir ficción
que ninguna hoja de Excel, te había dado antes?
La escritura y las finanzas son dos disciplinas
muy diferentes. Aunque también existe lo que llaman contabilidad creativa, pero
no os lo aconsejo si no queréis acabar teniendo una conversación incómoda con Hacienda.
Frente a la rigidez de los números, escribir
ficción permite desarrollar una parte creativa más libre y que conecta con lo
que eres. Ya sea bueno, malo o todo lo contrario. Te obliga a mirar hacia
dentro, a hacerte preguntas y a observar el mundo con más atención. No hay
fórmulas ni resultados exactos.
Por las mismas razones que condicionan muchas
decisiones en nuestra vida: el estrés, el exceso de obligaciones y la falta de
tiempo. Durante la pandemia el mundo se paró y, aunque seguía trabajando desde
casa, las tardes pasaron a ser mías. No podía hacer nada más, no había
gimnasio, ni quedadas, ni recados, ni planes. De repente, apareció algo que
tenía casi olvidado: el lujo del tiempo. Y con él, el espacio mental necesario
para sentarme a escribir.
Muchos escritores tienen
rituales: escribir de madrugada, con café, en silencio… ¿Tienes algún ritual de
escritura o escribes en los huecos que te deja la vida adulta como quien roba
tiempo a un jefe invisible?
Un poco de las dos cosas. A veces robo tiempo,
pero también intento organizar mi agenda con cuidado para reservarme espacios
en los que pueda escribir sin interrupciones. Con los años he aprendido que, si
no proteges ese tiempo, desaparece.
Tengo otro lujo, creo yo que casi imprescindible
para poder escribir, que es la famosa “habitación propia” a la que hacía
alusión Virginia Wolf. Tiempo y espacio y algo a lo que no estamos
acostumbrados hoy en día: quedarnos a solas con nuestros pensamientos y
enfrentarnos a ellos.
Por lo demás, no soy demasiado ritualista:
silencio, café o infusiones y, de vez en cuando, alguna barrita de incienso.
La inspiración de "Aprende a
matar" vino de ver un anuncio de Instagram sobre un fin de semana
literario. Es casi irónico que un algoritmo creado para vender te diera la idea
de tu primera novela. ¿De dónde viene realmente tu inspiración?
La inspiración se nutre
de muchas fuentes, todas complementarias. Puede surgir de una experiencia
personal, de una conversación escuchada al azar en el tren, una notica o una
escena de una serie o película. A veces eres consciente del origen de una idea,
otras simplemente aparece, sin saber muy bien de dónde viene, y solo queda
seguirla y ver hasta dónde te lleva. Al final, cualquier estímulo puede
convertirse en el punto de partida de una historia si estás atenta a lo que te
rodea.
"Alexa, cuéntame una historia" fue tu primer libro, un volumen de relatos variados. Escribiste sobre el confinamiento, terror, humor. ¿Esos relatos eran ejercicios de calentamiento antes de la novela o era el entrenamiento de una escritora que aún no sabía que podía sostener una historia larga?
Como bien dices, por aquel entonces no sabía que
sería capaz de escribir una novela. Empecé con relatos porque era la forma más asumible
de contar historias sin enfrentarme al precipicio mental que supone rellenar
300 páginas o más con una historia coherente y la responsabilidad de enganchar
al lector y entretenerlo. Con el tiempo me di cuenta de que, además de un campo
de pruebas, aquellos textos estaban construyendo una base que me permitía
conocerme como escritora, mis ritmos, mis tiempos y mi forma de enfrentarme al
trabajo de construir historias.
¿Te sientes más cómoda dentro del
relato o de la novela?
Depende de la naturaleza de lo que quiera
explicar. Hay ideas que son pequeños retazos que se pueden explicar en unas
líneas o una página y es muy reconfortante la inmediatez con la que puedes
crearlos. La novela, en cambio, necesita tiempo, planificación y un compromiso
a largo plazo. Es un proceso mucho más exigente, que requiere constancia y
disciplina, pero también ofrece la recompensa de construir un mundo más amplio
y complejo.
Creaste a los inspectores
Georgina Bruned y Alonso Smith casi por accidente. Dices que "aparecieron
con nombres y apellidos como si te los presentaran". ¿Alguna vez te has
preguntado si esos personajes siempre estuvieron ahí, esperando durante décadas
a que les dieras permiso de investigar crímenes?
Conectando con la pregunta de antes sobre las
fuentes de inspiración, creo que los
inspectores Georgina Bruned y Alonso Smith son un buen ejemplo. Se han
ido formando como un patchwork de pequeños retazos de mi identidad, de las
millones de series de investigación que he visto y, por qué no, quizá algo de
proyección personal. Al fin y al cabo, ¿quién no querría tener a alguien como
Alonso en su vida?
En "La boda de Samantha
Parker" te pasaste "al otro lado" y exploraste a una antagonista
obsesiva. Háblanos un poco de su protagonista.
En “La boda de Samantha Parker” no tenemos ni una,
ni dos, sino tres protagonistas. Tres mujeres con sus preocupaciones, sus
obsesiones y una carga personal importante.
Me parecen unos perfiles muy interesantes y he
disfrutado mucho escribiendo sobre ellas y llevando sus personalidades al
límite para provocar una tensión constante.
Después de escribir “Aprende a matar”, que sigue
una estructura clásica de investigación policial, me apetecía sumergirme en una
historia donde poder explorar las motivaciones de alguien que no siempre actúa
correctamente. El lado oscuro me resulta magnético y, hasta cierto punto,
divertido. Podríamos decir que el lema de la novela es: “Que triunfe el mal”.
Estudiaste Psicopatología en
personajes literarios en la UNED y aplicaste ese conocimiento a Samantha
Parker. ¿Te sirvió ese curso para desarrollar tus personajes de una manera más
certera?
El curso lo realicé después de escribir la novela.
Es cierto que el escribir sobre misterio y thriller ha despertado en mí la
necesidad por saber más sobre las motivaciones humanas y qué nos impulsa a
actuar cómo lo hacemos. A explorar el lado oscuro de las personas para dotar a
los personajes de mayor verosimilitud y hacer que las tramas sean más
coherentes.
"Muerte en Enigma Land"
transcurre en un parque temático de detectives. Es meta-ficción pura:
detectives reales investigando en un parque que celebra detectives ficticios.
¿Fue divertido jugar con esos niveles de realidad?
Divertidísimo. Me gusta que las novelas se
desarrollen en entornos que para los lectores de misterio son como nuestra
propia casa. En “Aprende a matar” era en un retiro literario; en este caso un
parque dedicado al misterio. También podría tratarse de una biblioteca o un
club de lectura. Da mucho juego y hace que todo se complemente.
Comencé con la autopublicación por esas razones
que mencionas, que me parecen muy importantes, y porque no quería iniciar un
peregrinaje por editoriales saturadas, no sabía si iban a leer mi manuscrito o
se perdería en una pila infinita destinada al olvido.
Publicar por mi cuenta me dio libertad para
decidir los tiempos, mantener el control creativo y asegurarme de que mis
historias llegaran tal y como las imaginaba a los lectores. Esa experiencia nos
llevó a crear Aleva Ediciones junto
a Alfred López. Al trabajar cada fase de nuestros propios libros, aprendimos a
entender desde dentro las necesidades reales de un escritor en todas sus
facetas: corrección, maquetación, diseño de portada e incluso la parte más
técnica de KDP.
Tu blog "Aprende a matar" divulgas información
sobre ciencias forenses, psicología criminal, lenguaje policial. ¿Qué te llevó
a crear este blog?
Durante el proceso de escritura de Aprende a
matar, mi primera novela, tuve que documentarme a fondo en ciencias
forenses, psicología criminal y lenguaje policial para que la historia
resultara verosímil. Hay muchísima información en internet, y con el auge del true
crime, cada vez más, pero sentí que faltaba un enfoque pensado
específicamente para escritores. Así nació el blog: como un espacio donde
compartir todo ese conocimiento aplicado a la novela negra y al thriller, desde
un punto de vista práctico y narrativo que un escritor se plantea.
Para escritores noveles que están
donde tú estabas hace unos años —con historias en la cabeza pero sin atreverse
a escribirlas—. ¿Cuál es el consejo más honesto que les darías?
Que se lancen. Escribir es increíblemente
gratificante y te permite conectar con la persona más importante que existe: tú
mismo. Y si además te atreves a compartirlo y a alguien le gusta… bueno, eso ya
es la hostia.
Has ganado certámenes, quedado
finalista en antologías, participado en "Relatos en Cadena" de la
Cadena SER y otros tantos concursos de prestigio. ¿Alguno de estos
reconocimientos te hizo sentir por primera vez "soy escritora de
verdad"?
Estos reconocimientos me hicieron sentir validada,
como si lo que estaba haciendo realmente tuviera valor y lo estuviera haciendo
bien. Además, no solo dan esa confirmación personal, también aportan
visibilidad: que otros lectores y profesionales del sector puedan descubrir tu
trabajo.
Mencionas a Agatha Christie, Alicia Giménez Bartlett, Nora Ephron, Carmen Posadas como influencias. Si tuvieras que la oportunidad de tener la habilidad de alguno de ellos, ¿cuál dirías y por qué?
De Agatha Christie, me encantaría tener la
imaginación infinita para idear situaciones y tramas. De Alicia Giménez
Bartlett, la maestría para crear una química inigualable entre sus
protagonistas, Petra Delicado y Fermín Garzón. Y de Nora Ephron y Carmen
Posadas, ese toque de humor e ironía en sus obras que aporta ligereza.
¿Género literario favorito?
Novela criminal y thrillers, cuanto más retorcidos
y llenos de giros inesperados, mejor. Me gusta que me mantengan en tensión
hasta la última página.
¿Obra literaria preferida?
La semilla del diablo de Ira Levin. Una mezcla
perfecta de suspense y atmosfera inquietante en un entorno doméstico.
Si pudieras sentarte a tomar un
café y departir con un personal de ficción, ¿cuál sería y por qué?
Siendo un poco egocéntrica, me sentaría a tomar un
café con los protagonistas de mis propias novelas. Me encantaría que existieran
en la realidad y poder charlar con ellos, sería como pasar tiempo con un viejo
amigo. Lo qué no sé es lo que pensarían de los líos en los que los he metido.
Llevas tres novelas publicadas en
tres años, mantienes un blog activo,
investigas para cada libro. ¿Esa productividad viene de la constancia y la
perseverancia o existen otros factores que te ayudan a ser una autora tan
fértil?
Creo que, en gran medida, la productividad viene
de la dedicación y la organización, aunque a veces eso implique descuidar otras
áreas de la vida. Soy bastante disciplinada, así que intento marcarme un plan y
cumplirlo. Pero no todo es fuerza de voluntad: también ayuda el entusiasmo por
lo que hago. Cuando te apasiona lo que escribes, cuesta un poco menos
levantarse del sofá y renunciar a otro capítulo más de tu serie favorita.
El género policíaco te permite
"explorar el lado oscuro de personas aparentemente normales". ¿Te ha
ayudado tu formación y esa inquietud tuya por la temática criminal a
desarrollar mejor tus obras?
Sin duda. Más allá de explicar cómo se lleva a
cabo una investigación, cómo se recogen y procesan las pruebas, o cómo
funcionan las huellas y la sangre, lo que más me interesa es la mente de las
personas: qué las empuja a traspasar la línea, cuáles son sus motivaciones y
cómo su pasado las ha moldeado hasta ese punto.
Debo confesar que en mis historias suelo empatizar
bastante con los “malos”. Para poder crearlos y describirlos con autoridad,
necesito comprenderlos a fondo, y muchas veces eso hace que, en cierto modo,
los excuse.
Ya has anunciado que Georgina y
Alonso volverán en nuevos casos porque "estaban aburridos". Más allá
de esa saga, ¿cuáles son tus proyectos futuros?
Me encantaría seguir contando nuevas aventuras de
Georgina y Alonso, pero también alternarlas con novelas más centradas en el
suspense y el thriller. En cierto modo, es mirar el mismo mundo desde “el otro
lado” y jugar con otra perspectiva.
¿Hay algún género, tema o locura
literaria que quieras explorar que no encaje con el misterio pero que te está
llamando en secreto?
Al principio de mi formación en el mundo de las
letras escribí un relato con una protagonista veinteañera, y la profesora me
dijo que tenía potencial para convertirse en una novela juvenil. Así que no me
importaría explorar ese camino algún día.
Y, sin salir del misterio pero cambiando totalmente
de formato, tengo una idea a medias con Alfred López para una especie de
sitcom. Ahora solo nos falta aprender a escribir guiones… pero todo se andará.
Muchas
gracias, Eva. Ha sido un placer tenerte en este blog y poder compartir esta
conversación contigo.
Gracias
a ti por el tiempo y espacio dedicado a compartir con tus lectores mis novelas.
Ha sido un placer.





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