Marina Redondo trabaja allí donde los textos piden atención, escucha y precisión. Desde LibrosSoñados, ofrece servicios de corrección y acompañamiento editorial para autores y autoras que desean llevar sus manuscritos un paso más allá, sin perder su voz. Su oficio, discreto pero esencial, consiste en leer con profundidad, corregir con respeto y cuidar cada palabra como si fuera propia.
“Libros
Soñados” es un nombre lleno de promesas. ¿Qué hay detrás de ese sueño y en qué
momento sentiste que querías acompañar textos ajenos desde el cuidado
editorial?
Libros
soñados nació con la intención de promocionar mi novela. Un mes después de
empezar, recibí varios libros para ponerles mi voz y contar sus historias a un
público más amplio. Al principio eran vídeos sencillos, una imagen acompañada
de mi voz, pero pronto empecé a hacer booktráileres más profesionales.
Decidí dar el paso de ser correctora porque pensaba que podía hacer un buen trabajo. Antes de eso, tenía (y aún tengo) la manía de fijarme mucho en las faltas ortográficas de los libros que leía.
¿Recuerdas
el primer texto que corregiste de manera profesional y qué te enseñó sobre el
oficio que hoy ejerces?
El
último libro de Diego Uribe: «Secretos de familia». Antes de eso yo solo había
corregido libros a amigas o conocidas por amor al arte, pero estudié, y la
gente empezó a confiar en mí para corregir sus libros.
La
corrección suele ser un trabajo silencioso. ¿Qué te atrae de ese lugar discreto
pero decisivo dentro del proceso de creación de un libro?
Es
muy importante la corrección de un libro, ya que por muy interesante que sea la
historia, una mala corrección puede provocar en el lector desde un bloqueo,
hasta que abandonen el libro y reseñas que no se merece la trama del libro.
¿Cómo
definirías el equilibrio entre respetar la voz del autor y mejorar la claridad,
la coherencia y la calidad del texto?
Lo
primero: es la historia del escritor, no la del beteador. No intentes
reescribir la historia, solo dar consejos para que el escritor reescriba su
historia para que los puntos débiles se conviertan en fuertes. Ver qué se puede
reforzar.
¿Podrías
explicarnos la diferencia entre una corrección ortotipográfica y una corrección
de estilo?
Hablando
llanamente para que nos entendamos, ya que la diferencia es muy fina. La única
diferencia es que la corrección ortotipográfica se basa en la corrección de la
palabra que esté bien puntuada. Y la corrección de estilo es que emplees la
palabra adecuada. Ya que no es lo mismo decir «Me da vueltas el cerebro» a
decir «Me da vueltas la cabeza».
En
la corrección ortotipográfica nos fijaríamos en que estén las comas y tildes
bien puestas o las letras bien escritas. En la corrección de estilo nos
centraríamos en que la palabra sea la más adecuada y el texto se lea con
fluidez.
¿Qué
tipo de servicios ofreces en @librosonados?
Corrección
y promoción de libros. Las dos herramientas fundamentales para escribir un buen
libro y que llegue a más lectores.
¿Qué
errores o malentendidos suelen tener los autores sobre el trabajo de una
correctora editorial?
Que
se puede hacer deprisa y corriendo. Lo quiero para dentro de quince días. Eso,
si tienes cierto volumen de trabajo, es contraproducente tanto para el
corrector como para el autor. El plazo de entrega lo pone el corrector, el
escritor puede darte un plazo, por ejemplo quiero publicarlo el día del libro o
en Navidades. Pero debe de hablar con tiempo con el corrector para hacerle
hueco para tenerlo listo para esa fecha.
Cuando recibes un manuscrito por primera vez, ¿qué es lo primero que buscas: la musicalidad del texto, la estructura, la claridad, la intención…?
Lo
primero que hago al recibir un manuscrito es descargarlo en la tablet para
hacer una lectura ligera: ver si el texto tiene coherencia o el escritor tiene
que reescribirlo y ver si el texto está pulido o no, para determinar el
presupuesto si necesita una corrección profunda o solo revisión. Así que la
estructura y la claridad son esenciales a la hora de empezar con la corrección
de un libro.
¿Hay
textos que te resultan más complejos de corregir por su carga emocional,
temática o estilo? ¿Cómo los abordas?
No
es fácil betear y corregir un texto. Me pasó el verano pasado que me mandaron
un libro que abordaba crímenes sin sentido, violaciones a menores de lo más
desagradables, y otros aspectos muy crudos. En esos casos recurro a mis betas.
Leemos a la vez e hilamos la historia para darle consistencia. Y luego se lo
mandamos al escritor para que lo adapte.
¿Alguna
vez te has encontrado con un texto que digas “Tras pasar por mis manos y volver
a su autor para su valoración y posteriores ajustes, este texto brillará”?
No
uno, sino dos: Amor infernal, de Lucas Sichel, tenía mis esperanzas en que
ganaría el plas; Secretos de familia, de Diego Uribe, que si da con una buena
editorial, llegará lejos.
| Imagen realizada por @librosonados |
Un
claro ejemplo es mi última novela. El libro está bien escrito con sus tildes y
sus comas bien puestas. Pero tenía algún fallo, como decir que era verano en
vez de octubre; «secundar mi emoción» en vez de «secundar mi moción» o cambiar
un tiempo verbal.
Para
ello está mi equipo de beteadores. Son el pilar de Libros soñados.
Un
libro antes de publicarlo al menos debe de haber pasado por dos lectores que te
ayuden a ver si hay algún fallo en la estructura del libro.
¿Cómo
es tu diálogo con los autores durante el proceso de corrección?
Me
suelen escribir por Instagram, pidiendo un presupuesto. Les doy dos ofertas:
corrección o revisión, dependiendo de si el libro está más o menos
pulido.
Luego
hago una lectura ligera para ver cuál se corresponde. Hablo con los autores. Y
después me centro en el libro.
Lo
leo primero para betear y mejorar la historia. Escribo todas las anotaciones.
Se
lo mando al escritor para que lo revise. Me lo devuelve con los cambios que
cree oportunos.
Pasamos
a la corrección.
Estoy
dos semanas (a veces más tiempo, dependiendo del volumen del libro) sumida en
la corrección, y luego vuelvo a escribir al escritor para enviar el manuscrito
pulido al escritor.
Suelo
mantener una charla a mitad del proceso para que sepa que estoy trabajando en
su libro y qué aspectos debe mejorar de su obra. Y por último mantengo una
charla final para hablar de la valoración de su libro.
Háblanos
un poco de tu manera de trabajar los textos desde el minuto 0 hasta el último.
Como
ya he mencionado anteriormente lo primero que hago es hacer una lectura ligera.
Yo
no rechazo ningún manuscrito si veo que no tiene potencial. Lo mando a
reescribir. No hay una historia mala, solo mal pulida.
Después de leerlo, empiezo a trabajar en el beteado. Escribo frases que se pueden mejorar y escribo en los comentarios lo que podría cambiar.
Se
lo mando al escritor para que lo mejore.
Luego pasamos a la corrección: hago dos: una digital y otra con el libro impreso.
Como
tú ya bien sabes, Leonardo, no hay nada mejor que una corrección en papel.
¿Crees
que la corrección también es una forma de lectura creativa? ¿Por qué?
Sin
duda, la más bella. Ya que formas parte de esa historia y del proceso de
creación.
¿Qué herramientas consideras imprescindibles para una buena correctora de textos?
Más
que herramientas, yo diría que puntos fundamentales:
Tener paciencia, ya que cada historia necesita leerse no una, sino varias
veces.
Y contar con un gran equipo de correctores y
beteadores, que revise la corrección del libro, para que aporten a la
correctora una segunda visión con la revisión.
En
un mercado editorial cada vez más acelerado, ¿cómo defiendes ese tiempo pausado
y tranquilo que exige el cuidado de un libro?
Siempre
aconsejo escribir dos libros al año a mis escritores: uno para publicarlo en
mayo y otro, en Navidad. Pero, pese a mis consejos, algunos optan por escribir
más, y eso puede causar que los lectores se saturen.
Lo
importante es invertir tiempo en calidad, no en cantidad.
¿Hay
géneros literarios con los que te sientas especialmente cómoda o que disfrutes
más corregir?
No
tengo un género predilecto. Pero suelo leer y corregir sobre todo los de
romance y thriller.
¿Qué
has aprendido sobre la escritura gracias a los textos que has corregido?
Que
es muy fácil bailar en un vals cambiando de tiempo verbal y de narrador.
Como
se suele comentar, ¿son reticentes los autores a hacer cambios en sus
manuscritos?
Sí,
pero eso no significa que acepten todos los cambios que les recomendamos
¿Qué
incertidumbres te genera la IA? ¿Estás de acuerdo o en contra de su uso?
Clarísimamente
en su contra. Los dos libros que yo empecé a corregir eran libros corregidos
por IA. Se notaba mucho en el estilo. Porque había palabras sin sentido. «Me da
vueltas la calavera». Son términos que utilizaría una IA, pero no un ser
humano.
La
IA podrá corregir una palabra, pero si corrige el texto entero perderá la
humanidad y calidad de la obra.
Desde
tu mirada profesional, ¿qué papel juega hoy la corrección en la autopublicación
y los proyectos editoriales independientes?
Es
la parte fundamental que hace de un buen libro un gran libro.
Por
muy bueno que sea, se empobrece si no hay detrás un buen corrector que revise
el libro para que fluya y brille.
¿Crees que un buen proceso de corrección puede transformar no solo un texto, sino también la relación de un autor con su propia escritura?
Yo
creo que sí. Dedicarle su tiempo a reposar y revisar el texto es fundamental.
Los libros son como hijos. El vínculo será más fuerte y estrecho contra más
tiempo inviertas en él.
Si
tuvieras que describir tu forma de corregir en tres palabras, ¿cuáles sería?
Precisa,
clara, cuidadosa.
Para
quienes sueñan con publicar un libro, ¿qué les diría Marina, la correctora,
antes de entregar su manuscrito a una editorial o a una profesional como tú?
Después
de escribir el libro, déjalo olvidado un par de semanas, que repose. Luego
reléelo y, si te gusta como ha quedado, pide una segunda valoración, por
ejemplo a un familiar o un amigo, alguien de confianza para que te dé su
opinión, ya que puede aportar mejoras.
Finalmente,
envíaselo a un corrector para que te aconseje profesionalmente y haga que tu
historia brille.
No hay comentarios:
Publicar un comentario