sábado, enero 17, 2026

ENTREVISTA a Marina Redondo, correctora y acompañante editorial

Marina Redondo trabaja allí donde los textos piden atención, escucha y precisión. Desde LibrosSoñados, ofrece servicios de corrección y acompañamiento editorial para autores y autoras que desean llevar sus manuscritos un paso más allá, sin perder su voz. Su oficio, discreto pero esencial, consiste en leer con profundidad, corregir con respeto y cuidar cada palabra como si fuera propia.

“Libros Soñados” es un nombre lleno de promesas. ¿Qué hay detrás de ese sueño y en qué momento sentiste que querías acompañar textos ajenos desde el cuidado editorial?

Libros soñados nació con la intención de promocionar mi novela. Un mes después de empezar, recibí varios libros para ponerles mi voz y contar sus historias a un público más amplio. Al principio eran vídeos sencillos, una imagen acompañada de mi voz, pero pronto empecé a hacer booktráileres más profesionales. 

Decidí dar el paso de ser correctora porque pensaba que podía hacer un buen trabajo. Antes de eso, tenía (y aún tengo) la manía de fijarme mucho en las faltas ortográficas de los libros que leía.

¿Recuerdas el primer texto que corregiste de manera profesional y qué te enseñó sobre el oficio que hoy ejerces?

El último libro de Diego Uribe: «Secretos de familia». Antes de eso yo solo había corregido libros a amigas o conocidas por amor al arte, pero estudié, y la gente empezó a confiar en mí para corregir sus libros.

La corrección suele ser un trabajo silencioso. ¿Qué te atrae de ese lugar discreto pero decisivo dentro del proceso de creación de un libro?

Es muy importante la corrección de un libro, ya que por muy interesante que sea la historia, una mala corrección puede provocar en el lector desde un bloqueo, hasta que abandonen el libro y reseñas que no se merece la trama del libro.

¿Cómo definirías el equilibrio entre respetar la voz del autor y mejorar la claridad, la coherencia y la calidad del texto?

Lo primero: es la historia del escritor, no la del beteador. No intentes reescribir la historia, solo dar consejos para que el escritor reescriba su historia para que los puntos débiles se conviertan en fuertes. Ver qué se puede reforzar.

¿Podrías explicarnos la diferencia entre una corrección ortotipográfica y una corrección de estilo?

Hablando llanamente para que nos entendamos, ya que la diferencia es muy fina. La única diferencia es que la corrección ortotipográfica se basa en la corrección de la palabra que esté bien puntuada. Y la corrección de estilo es que emplees la palabra adecuada. Ya que no es lo mismo decir «Me da vueltas el cerebro» a decir «Me da vueltas la cabeza».

En la corrección ortotipográfica nos fijaríamos en que estén las comas y tildes bien puestas o las letras bien escritas. En la corrección de estilo nos centraríamos en que la palabra sea la más adecuada y el texto se lea con fluidez.

¿Qué tipo de servicios ofreces en @librosonados?

Corrección y promoción de libros. Las dos herramientas fundamentales para escribir un buen libro y que llegue a más lectores.

¿Qué errores o malentendidos suelen tener los autores sobre el trabajo de una correctora editorial?

Que se puede hacer deprisa y corriendo. Lo quiero para dentro de quince días. Eso, si tienes cierto volumen de trabajo, es contraproducente tanto para el corrector como para el autor. El plazo de entrega lo pone el corrector, el escritor puede darte un plazo, por ejemplo quiero publicarlo el día del libro o en Navidades. Pero debe de hablar con tiempo con el corrector para hacerle hueco para tenerlo listo para esa fecha.


Cuando recibes un manuscrito por primera vez, ¿qué es lo primero que buscas: la musicalidad del texto, la estructura, la claridad, la intención…?

Lo primero que hago al recibir un manuscrito es descargarlo en la tablet para hacer una lectura ligera: ver si el texto tiene coherencia o el escritor tiene que reescribirlo y ver si el texto está pulido o no, para determinar el presupuesto si necesita una corrección profunda o solo revisión. Así que la estructura y la claridad son esenciales a la hora de empezar con la corrección de un libro.

¿Hay textos que te resultan más complejos de corregir por su carga emocional, temática o estilo? ¿Cómo los abordas?

No es fácil betear y corregir un texto. Me pasó el verano pasado que me mandaron un libro que abordaba crímenes sin sentido, violaciones a menores de lo más desagradables, y otros aspectos muy crudos. En esos casos recurro a mis betas. Leemos a la vez e hilamos la historia para darle consistencia. Y luego se lo mandamos al escritor para que lo adapte.

¿Alguna vez te has encontrado con un texto que digas “Tras pasar por mis manos y volver a su autor para su valoración y posteriores ajustes, este texto brillará”?

No uno, sino dos: Amor infernal, de Lucas Sichel, tenía mis esperanzas en que ganaría el plas; Secretos de familia, de Diego Uribe, que si da con una buena editorial, llegará lejos.

Imagen realizada por @librosonados


En tu experiencia, ¿qué diferencia a un texto “bien escrito” de un texto verdaderamente listo para ser publicado?

Un claro ejemplo es mi última novela. El libro está bien escrito con sus tildes y sus comas bien puestas. Pero tenía algún fallo, como decir que era verano en vez de octubre; «secundar mi emoción» en vez de «secundar mi moción» o cambiar un tiempo verbal.

Para ello está mi equipo de beteadores. Son el pilar de Libros soñados.

Un libro antes de publicarlo al menos debe de haber pasado por dos lectores que te ayuden a ver si hay algún fallo en la estructura del libro.

¿Cómo es tu diálogo con los autores durante el proceso de corrección?

Me suelen escribir por Instagram, pidiendo un presupuesto. Les doy dos ofertas: corrección o revisión, dependiendo de si el libro está más o menos pulido. 

Luego hago una lectura ligera para ver cuál se corresponde. Hablo con los autores. Y después me centro en el libro.

Lo leo primero para betear y mejorar la historia. Escribo todas las anotaciones.

Se lo mando al escritor para que lo revise. Me lo devuelve con los cambios que cree oportunos.

Pasamos a la corrección.

Estoy dos semanas (a veces más tiempo, dependiendo del volumen del libro) sumida en la corrección, y luego vuelvo a escribir al escritor para enviar el manuscrito pulido al escritor.

Suelo mantener una charla a mitad del proceso para que sepa que estoy trabajando en su libro y qué aspectos debe mejorar de su obra. Y por último mantengo una charla final para hablar de la valoración de su libro.

Háblanos un poco de tu manera de trabajar los textos desde el minuto 0 hasta el último.

Como ya he mencionado anteriormente lo primero que hago es hacer una lectura ligera.

Yo no rechazo ningún manuscrito si veo que no tiene potencial. Lo mando a reescribir. No hay una historia mala, solo mal pulida.

Después de leerlo, empiezo a trabajar en el beteado. Escribo frases que se pueden mejorar y escribo en los comentarios lo que podría cambiar.

Se lo mando al escritor para que lo mejore.

Luego pasamos a la corrección: hago dos: una digital y otra con el libro impreso.

Como tú ya bien sabes, Leonardo, no hay nada mejor que una corrección en papel.

¿Crees que la corrección también es una forma de lectura creativa? ¿Por qué?

Sin duda, la más bella. Ya que formas parte de esa historia y del proceso de creación.

¿Qué herramientas consideras imprescindibles para una buena correctora de textos?

Más que herramientas, yo diría que puntos fundamentales:
Tener paciencia, ya que cada historia necesita leerse no una, sino varias veces.

 Y contar con un gran equipo de correctores y beteadores, que revise la corrección del libro, para que aporten a la correctora una segunda visión con la revisión.

En un mercado editorial cada vez más acelerado, ¿cómo defiendes ese tiempo pausado y tranquilo que exige el cuidado de un libro?

Siempre aconsejo escribir dos libros al año a mis escritores: uno para publicarlo en mayo y otro, en Navidad. Pero, pese a mis consejos, algunos optan por escribir más, y eso puede causar que los lectores se saturen.

Lo importante es invertir tiempo en calidad, no en cantidad.

¿Hay géneros literarios con los que te sientas especialmente cómoda o que disfrutes más corregir?

No tengo un género predilecto. Pero suelo leer y corregir sobre todo los de romance y thriller.

¿Qué has aprendido sobre la escritura gracias a los textos que has corregido?

Que es muy fácil bailar en un vals cambiando de tiempo verbal y de narrador.

Como se suele comentar, ¿son reticentes los autores a hacer cambios en sus manuscritos?

Sí, pero eso no significa que acepten todos los cambios que les recomendamos

¿Qué incertidumbres te genera la IA? ¿Estás de acuerdo o en contra de su uso?

Clarísimamente en su contra. Los dos libros que yo empecé a corregir eran libros corregidos por IA. Se notaba mucho en el estilo. Porque había palabras sin sentido. «Me da vueltas la calavera». Son términos que utilizaría una IA, pero no un ser humano.

La IA podrá corregir una palabra, pero si corrige el texto entero perderá la humanidad y calidad de la obra.

Desde tu mirada profesional, ¿qué papel juega hoy la corrección en la autopublicación y los proyectos editoriales independientes?

Es la parte fundamental que hace de un buen libro un gran libro.

Por muy bueno que sea, se empobrece si no hay detrás un buen corrector que revise el libro para que fluya y brille.

¿Crees que un buen proceso de corrección puede transformar no solo un texto, sino también la relación de un autor con su propia escritura?

Yo creo que sí. Dedicarle su tiempo a reposar y revisar el texto es fundamental. Los libros son como hijos. El vínculo será más fuerte y estrecho contra más tiempo inviertas en él.

Si tuvieras que describir tu forma de corregir en tres palabras, ¿cuáles sería?

Precisa, clara, cuidadosa.

Para quienes sueñan con publicar un libro, ¿qué les diría Marina, la correctora, antes de entregar su manuscrito a una editorial o a una profesional como tú?

Después de escribir el libro, déjalo olvidado un par de semanas, que repose. Luego reléelo y, si te gusta como ha quedado, pide una segunda valoración, por ejemplo a un familiar o un amigo, alguien de confianza para que te dé su opinión, ya que puede aportar mejoras. 

Finalmente, envíaselo a un corrector para que te aconseje profesionalmente y haga que tu historia brille.

 

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