domingo, febrero 11, 2024

PODCAST: Episodio 10 - El rol y la literatura

Buenos días, buenas tardes, buenas noches dependiendo de la hora a la que estéis escuchando este programa. Soy Leonardo Jiménez, creador del blog Mi experiencia como escritor. Podéis encontrarme en http://miexperienciacomoescritor.com . Estoy grabando este séptimo episodio de la primera temporada de nuestro podcast, un domingo 11 de febrero de 2024 a las 7:40, desde Valencia, España. 

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Hoy vengo a hablaros de la literatura y los juegos de rol, dos de mis pasiones. Los que me conocéis, sabéis que mi vida ha estado vinculada al mundo del rol desde que era un adolescente, y de eso ya hace más de treinta años. 

¿Y por qué vengo a hablaros de este tema y la relación que existe entre ellos? Pues porque los primeros libros que me engancharon a leer de verdad, sin verme obligado a ello por los profesores, fueron justamente relacionados con este género. De hecho, hablaba de este mismo tema con dos amigos, como yo, Jacobo Cortés y Sebastián G. Sancho, en el podcast conjunto que tenemos: "Voces de Metrópolis", y en el que conversamos sobre películas, series, libros, juegos de rol, basicamente de todo aquello que nos plaza. Y comentaba yo en ese espisodio que las obras estrechamente vinculadas con el mundo de Dungeons and Dragons, como son la serie de la Dragonlance: “Kaz, el minotauro”, “La tumba de Huma”, “Raistlin, el aprendiz de mago” o “El retorno de los dragones” sirvieron para que además de sumergirme en la lectura, quisiera crear mis propias campañas y aventuras y dirigir a mis amigos en otros escenarios de juego. De ahí que quizá ese sea también el germen de mi yo como escritor. 

Como muchos ya sabéis, hay juegos de rol basados obras literarias como “El señor de los anillos” o “La llamada de Cthulhu”, basado en la obra de H.P. Lovecraft. Del mismo modo, otros han sido llevados a la literatura en novelas cortas, como es el caso de “Vampiro” u “Hombre Lobo”, por ejemplo. De ahí que la mayoría de aficionados al rol sean apasionados lectores y compartan ciertas inquietudes relacionadas con la historia, la ciencia ficción o la fantasía, por mencionar algunas.

La mayoría de jugadores de rol se ven obligados a leer bastante si quieren saber cómo funcionan los juegos y poder confeccionar las hojas de personaje de la mejor manera posible de cara a las partidas: las secciones de atributos, habilidades,  hechizos, ventajas, defectos,... son algunas de las que hay que leer para poder hacerse una buena ficha. De hecho, existen libros dedicados especialmente para los jugadores y en los que se puede encontrar información jugosa de cómo aprovechar al máximo las posibilidades que ofrece un juego en cuestión. Todo esto lleva a leer, y más tarde a interpretar un personaje con virtudes y desventajas (como cualquier otra persona) en algo así como una “obra de teatro” en la que los dados determinarán de acuerdo con nuestras características lo que somos capaces de hacer en el juego dependiendo de la dificultad de la partida. De ahí que considere que los juegos de rol además de tener un elevado componente lúdico y ayudar al desarrollo de la sociabilidad y la empatía, también poseen un alto contenido cultural. Los profanos en la materia desconocerán este dato, pero jugando al rol se aprenden una gran cantidad de palabras “raras”. Menciono algunas para dejar claro este dato: ofuscación, entropía, irascible, voluble, vicisitud, celeridad, taumaturgia, conjuro, mandrágora, nigromante, gnosis, pericia, y un largo etcétera. Pero quienes más deben leer son los directores de juego, que son los que preparan las aventuras o campañas (consecución de aventuras) tras leerse los manuales del narrador y la dinámica de juego para poder describir los escenarios y dar vida a los personajes no jugadores que acompañan a los personajes con mayor credibilidad. Del mismo modo, presentan a los villanos llegado el momento en el que se encuentren con los personajes.

El hecho de que acabase mis estudios, me incorporase al mercado laboral y tuviera que emigrar por una oferta de trabajo, me hizo alejarme de mi afición y me volcase en escribir esas mismas ideas que me inquietaban en forma de relatos sobre un papel en blanco. O más bien sobre la pantalla del ordenador. Lo hice en una página llamada “El Abismo” enfocada a los juegos del rol, la literatura y el cine. Pero me vi obligado a dejarlo durante unos años para dedicarle mi tiempo a otros compromisos más importante en ese momento como eran el trabajo, una mayor formación. Ya años más tarde, allá por el 2010, volví a retomar la afición de la escritura y a escribir relatos breves.

Fue entonces cuando me di cuenta de que mi experiencia como director de rol hizo que todo fuese mucho más rodado. También los centenares de partidas de las que formé parte como jugador me ayudaron a crear a los protagonistas de mis historias de un modo más perfilado, cuidando sus virtudes y defectos para que fueran lo más verosímiles posible. Obviamente, eso también me ayudó a construir antagonistas y villanos más redondos, que aunque teniendo motivaciones muy diferentes a la del protagonista de la historia, resultasen igual de creíbles.

Obviamente, haber sido director de juego ofrece un plus a la hora de desarrollar las historias tanto en tu cabeza como a la hora de trasladarlas al papel. Aunque después venga el jarro de agua fría y te des cuenta a base de tropezones literarios que no es lo mismo narrar una aventura de manera oral a tus amigos, en la que todos os conocéis y puedes usar un lenguaje coloquial, mapas, mímica, la ambientación que necesites e incluso música de fondo para conseguir introducir a los jugadores en tu historia, que contar una historia con palabras a tus lectores.

Así que si quería reciclarme y convertirme en escritor, no tenía más remedio que trabajar. Y no poco. Porque además de aprender las técnicas de la escritura, debía depurar mi estilo. Al principio costó, pero poco a poco encontré las estrategias necesarias para transformar mis virtudes como narrador de historias en las de un artesano de la palabra. Eso sumado a algún curso de escritura creativa que asistí y los libros sobre la materia que me leí, aunque también ayudó el hecho de que me licenciase como filólogo.

Con el paso de los años, gané confianza y me enfrasqué en mi primera novela: “Proyecto Unicornia”, que justamente provenía de una idea seminal para una partida; un guion y unos personajes que se me ocurrieron para una campaña de rol. Algunos de mis jugadores fueron los que me insistieron en que la adaptase y la publicase. Y yo me puse manos a la obra. Me costó mucho trabajo, mucho sudor, incluso alguna lágrima. No fue ni muchos menos un camino de rosas, ya que tuve que enmendar gran parte de la trama, crear nuevos escenarios y personajes, de un modo bastante más profundo, y además aprender a fondo las artes de la narrativa: descripciones, diálogos, cómo realizar las acotaciones, las transiciones entre escenas, etcétera. Justamente lo que más complicado me resultó fue encadenar los hechos para eslabonar los capítulos de la historia, algo que ya es complicado de por sí cuando diriges una partida, pero que al ser una tarea que tienes que afrontar en solitario se torna aún más compleja.

La segunda novela que escribí, y cuyo título es “Somos Nosotros”, también tiene un inconfundible toque rolero, de hecho empieza con cuatro chavales jugando una partida de rol. Y de eso va la historia, de un grupo de adolescentes (dos chicos y dos chicas) que viajan a otra realidad y tienen que solucionar el conflicto que se les presenta.

De ahí que cuando hablo de los relatos y novelas que he escrito, no puede evitar pensar en mi pasado rolero. Y siempre que hay otro escritor que comparte esos mismos antecedentes, mi cara esboza una sonrisa cómplice y me entren ganas de leer su obra, es decir, ser testigo de sus partidas.

Espero que estas recomendaciones os sirvan en un futuro cercano. Y ya, por último, antes de despedirme, comentaros que podéis saber más sobre mí a través de la página de contacto de este mismo blog, y que si os apetece poneros en contacto conmigo, podéis hacerlo a través de mi correo electrónico: jimenezleo1976@gmail.com, el cual encontraréis en la página de contacto del blo. Y recordaros que podéis encontrar mi página de autor y mis obras en Amazon.

Ahora os dejo con la música de cierre: Painting clouds, extraída de la plataforma FiftySounds, y de la que podréis encontrar más información en la descripción de este episodio.

Muchas gracias por vuestra atención, y hasta la próxima.

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