Autor: Darío Vilas Couselo
Editorial: Insólita
Año de edición: 2026
ISBN: 979-13-990634-1-7
Número de páginas: 248
Sinopsis:
Hay preguntas que nunca dejan de perseguirnos. Primero fue el rostro en los carteles. Luego, el cadáver. Jaime Carou no la conocía, pero algo en ella lo arrastró a un lugar del que ya no supo salir.
Veinte años después, su abuela Amelia, desde el lecho de muerte, le hace una confesión que lo obliga a remover un pasado que creía enterrado. En su búsqueda de respuestas, Jaime se enfrenta a silencios enquistados, heridas sin cerrar y una verdad que amenaza con deshacer todo lo que creía cierto.
Una cara conocida es una historia sobre la obsesión y la carga de los secretos, sobre las cicatrices invisibles que deja la ausencia y el duelo imposible de quienes nunca obtienen justicia.
Mi opinión:
Quienes seguimos la trayectoria de Darío Vilas Couselo sabemos que su escritura no deja indiferente a nadie, y esta novela vuelve a confirmarlo. Su bibliografía tiene líneas bien diferenciadas —del Marquitos de El hombre que nunca sacrificaba a las gallinas viejas, con el que se llevó el Premio Nocte en 2014, al terror atmosférico de El tiempo como enemigo—. En esta ocasión, el autor gallego parte de unos hechos reales que reinterpreta con plena libertad creativa, y da un paso adelante evidente tanto en su oficio como en su madurez estilística.
Lo primero que destaca de Una cara conocida es la arquitectura del relato y el dominio técnico con el que alterna dos voces: la segunda persona para los pasajes del pasado y la tercera para los acontecimientos del presente. El salto entre ambos planos se produce con naturalidad y permite avanzar por una trama compleja sin desorientarse y sin que el ritmo pierda intensidad.
El autor regresa aquí a los asuntos esenciales de su literatura —la culpa, la memoria, el peso del pasado— y los sitúa en un Vigo muy reconocible, con esa Galicia de fondo que tan bien sabe retratar. Lo hace a través de Jaime, un joven obsesionado con desenterrar la verdad después de dos décadas de silencios, evasivas y preguntas sin respuesta. Entretanto, el reloj avanza de manera implacable hacia la prescripción del crimen y la posible impunidad de su responsable.
El resultado es un ejercicio de memoria frente al olvido, sostenido por una imagen que no se borra: ese rostro que ocupa la portada, símbolo de una ausencia que se resiste a desaparecer mientras la sociedad sigue caminando sin mirar atrás.
Como ya es habitual en su bibliografía, Vilas Couselo construye personajes de notable hondura psicológica —Amelia me parece memorable— y los sitúa dentro de un engranaje ambicioso, preciso y exigente; una estructura que, por su complejidad y por la manera en que encajan sus piezas, debió de constituir uno de los mayores desafíos creativos de su trayectoria.
Conviene precisar que estamos ante una edición revisada. La novela apareció en Insólita en 2023 y vuelve ahora, en 2026, con el texto repasado y una cubierta nueva, la de Nerea Bosch.
En definitiva, una obra muy recomendable, que vuelve a poner el foco sobre esos monstruos cotidianos y esos fantasmas humanos que siguen persiguiéndonos.
Darío Vilas Couselo demuestra una vez más que los miedos más reales no proceden de lugares remotos ni sobrenaturales: habitan entre nosotros.
