Título: No se muere solo una vez
Autor: Álvaro Díaz del Real
Editorial: Durii Editorial
Año de edición: 2026
Número de páginas: 157
Sinopsis:
Hay un hoyo.
No siempre sabes cuándo empezaste a caer en
él.
Yo tampoco lo supe. Ocurre de manera
paulatina, fotograma a fotograma, sin que te des ni puñetera cuenta. Un día te
levantas, te miras al espejo y te preguntas quién carajo eres. Y lo que más
jode no es la pregunta. Es que ya no te importa la respuesta.
Me llamo Gael. Soy periodista, tengo cuarenta
años y me enamoré de alguien para quien fui, en el mejor de los casos, una
dosis útil.
Lo que tienes en las manos es la crónica de
mi propia autodestrucción. En ella doy testimonio de la única verdad de la que
soy confidente:
El memento mori miente.
No se muere solo una vez
Mi opinión:
Ya desde la sinopsis, Álvaro Díaz del Real deja claro por dónde va a transitar esta historia. Expresiones como «hoyo», «ocurre de manera paulatina», «¿quién carajo eres?», «me enamoré de alguien para quien fui, en el mejor de los casos, una dosis útil» o la referencia al memento mori son claves para comprender el descenso a los infiernos de un protagonista que cala hondo y deja huella en el lector. Pero lo más interesante es que no solo él lo consigue. También lo hace su pareja. Me cuesta definirla como antagonista, aunque en ciertos momentos podría entenderse así. La relación que nos presenta Álvaro es tan compleja y tormentosa que durante buena parte de la novela resulta difícil tomar partido por uno u otro. Y ahí reside uno de los grandes aciertos de No se muere solo una vez: más que empatizar con los personajes, terminas empatizando con la propia historia.
Los personajes están muy bien construidos y poseen una personalidad perfectamente reconocible. Álvaro no necesita recurrir a largas descripciones para que podamos imaginarlos. A través de sus acciones, sus diálogos y las situaciones que viven —sí, también hay escenas de sexo, y de las que elevan la temperatura— va perfilando su imagen de manera natural. Sin embargo, donde realmente destaca es en la profundidad psicológica que les otorga. La mentalidad, la educación recibida, las heridas emocionales y el recorrido vital de cada uno condicionan el presente que habitan y ayudan a comprender muchas de sus decisiones. Nos encontramos ante personajes imperfectos, contradictorios y profundamente humanos.
La estructura de la novela constituye otra de sus fortalezas. Los distintos elementos que Álvaro introduce a lo largo de la narración no solo enriquecen la lectura, sino que permiten acceder a nuevas capas de significado y comprender mejor el estado emocional de los personajes. Todo ello contribuye a crear una sensación de cercanía y de inmersión que hace que las páginas avancen con una facilidad sorprendente.
Hay otro aspecto que merece destacarse: la honestidad con la que está escrita la novela. No busca ofrecer respuestas fáciles ni construir personajes ejemplares. Tampoco pretende señalar culpables o inocentes. Se adentra en las contradicciones, las debilidades y los errores que todos podemos cometer cuando el amor, la dependencia emocional o la desesperación nublan nuestro juicio. Esa capacidad para mostrar emociones incómodas sin juzgarlas convierte la lectura en una experiencia especialmente cercana. En muchos momentos, el lector puede reconocerse en pensamientos, reacciones o situaciones que quizá preferiría no admitir. Y precisamente ahí reside buena parte de la fuerza de la obra: en su capacidad para reflejar aspectos de la condición humana que rara vez resultan agradables, pero que forman parte de la vida de cualquiera.
En definitiva, No se muere solo una vez no habla tanto de una ruptura como de las distintas formas en que una persona puede ir rompiéndose por dentro. Por lo que, nos encontramos ante una novela intensa, incómoda por momentos y emocionalmente honesta que utiliza la autoficción para explorar las heridas que dejan ciertas relaciones cuando terminan. Una obra que demuestra que algunas personas abandonan nuestra vida una sola vez, pero que hay despedidas que seguimos reviviendo durante años. Y quizá por eso su título resulta tan acertado.
Si quieres ver o escuchar mi entrevista con Álvaro Díaz del Real sobre esta novela, solo tienes que clicar en los enlaces de abajo:


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