Título: La vida de un anónimo más
Autor: Merath Kaiyo
Editorial: Alas de Samotracia
Año de edición: 2026
Número de páginas: 131
Sinopsis:
Reflejo de un alma inquieta que soñó con
un mundo que terminó desmoronándose ante sus ojos. La voz de una generación a
la que se le prometió todo y a la que, finalmente, no se le concedió nada.
Andaluz y orgulloso de serlo, una lucha a través de las letras por un futuro
que a menudo parece no llegar nunca a mi tierra, una región recordada solo para
veranear, expoliar o especular.
La lucha constante por seguir avanzando, por enfrentarse a los fantasmas
que empujan a detenerse, a no intentarlo.
Mi opinión:
José Cabello, bajo el pseudónimo de Merath Kaiyo,
vuelve esta vez con un poemario, a cautivarme con sus letras.
Si bien en su novela Almaeclipse ya dejaba pinceladas
de su poesía, en su nuevo libro extiende sus alas y vuela más allá y nos muestra
desde la mirada de un anónimo su manera de ver el mundo. Lo hace sin
cortapisas, en una obra en la que revela su versatilidad en la escritura. Con
una pluma afilada, despliega unos versos que no buscan herir ni aleccionar,
sino hacernos reflexionar sobre nuestro comportamiento en nuestra vida cotidiana,
que vemos desfilar ante nuestros ojos, como si se tratase de las secuencias de
una película que estamos aburridos de ver. Risas palurdas, ¿Hobbes o
Rousseau? Son algunas de esas piezas a las que me refiero, pero Merath no
se conforma con eso, además nos deja claro que es un autor heterogéneo, capaz
de hacer malabarismos con las emociones del lector cuando nos acerca a su Cádiz
y nos contagia del amor que siente por su tierra con poemas como Brisa marinera
o Cuna de los versos.
Me atrevería a catalogar algunos de sus textos como
prosa poética o poesía prosística, porque está lejos de ser prosaica como
demuestra en Valquiria sin alas o en La mejor versión de la noche,
del cual os dejo un párrafo para que veáis de lo que hablo:
Pero en medio de ese ciclo opaco y tenebroso, como
un brote verde que se abre paso en tierra calcinada, nació un nuevo motivo para
creer. Surgió la necesidad de volver a alzar el vuelo, de salir del hangar y
contemplar otra vez al gorrión libre. Apareció algo por lo que luchar, la voluntad
de ser faro y guía para la manada.
Nos encontramos, por tanto, ante un poemario con un
corte filosófico, obra de un autor incisivo, comprometido con causas propias y
ajenas, cuyos versos vibrantes y estrofas poderosas convencen al lector. La musicalidad
y el ritmo son otras de sus virtudes, y todo ello gracias a la excelente
elección de las palabras: un vocabulario preciso para cada instante, cargado
de simbolismo y sentido para quienes quieran profundizar en esos temas esenciales
en los que ahonda, y que son el retrato de quienes crecieron esperando un
futuro que nunca terminó de asomar, en una de las épocas más ingratas que se
recuerdan.
Los títulos de los poemas y el color que utiliza
para diferenciarlos de las estrofas (verde) también están perfectamente estudiados, ya que
transmiten ese oxígeno que necesita el lector para respirar y pasar a la siguiente
página con una mirada nueva. Es el mismo verde que vemos en los campos llenos
de flores que atraviesa ese anónimo, que nos muestra en la portada mientras
recorre un sendero tortuoso (en representación de la vida) tras un muro
fracturado, metáfora de unos cimientos andaluces y de cuanto se resquebrajó
entre lo que se le anunció de niño y lo que la vida le devolvió después.
En definitiva, La vida de un anónimo más, es
una obra que merece la pena explorar y que me ha servido para entender mejor el
mundo que habitamos y al alma inquieta del poeta que la escribió. Sin duda,
volveré a leerlo.

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