miércoles, junio 03, 2026

RESEÑA: «La vida de un anónimo más» de Merath Kaiyo

Título: La vida de un anónimo más

Autor: Merath Kaiyo

Editorial: Alas de Samotracia


Año de edición: 2026


Número de páginas: 131

 

Sinopsis:

 

Reflejo de un alma inquieta que soñó con un mundo que terminó desmoronándose ante sus ojos. La voz de una generación a la que se le prometió todo y a la que, finalmente, no se le concedió nada. Andaluz y orgulloso de serlo, una lucha a través de las letras por un futuro que a menudo parece no llegar nunca a mi tierra, una región recordada solo para veranear, expoliar o especular.


La lucha constante por seguir avanzando, por enfrentarse a los fantasmas que empujan a detenerse, a no intentarlo.

 

Mi opinión:

 

José Cabello, bajo el pseudónimo de Merath Kaiyo, vuelve esta vez con un poemario, a cautivarme con sus letras.

Si bien en su novela Almaeclipse ya dejaba pinceladas de su poesía, en su nuevo libro extiende sus alas y vuela más allá y nos muestra desde la mirada de un anónimo su manera de ver el mundo. Lo hace sin cortapisas, en una obra en la que revela su versatilidad en la escritura. Con una pluma afilada, despliega unos versos que no buscan herir ni aleccionar, sino hacernos reflexionar sobre nuestro comportamiento en nuestra vida cotidiana, que vemos desfilar ante nuestros ojos, como si se tratase de las secuencias de una película que estamos aburridos de ver. Risas palurdas, ¿Hobbes o Rousseau? Son algunas de esas piezas a las que me refiero, pero Merath no se conforma con eso, además nos deja claro que es un autor heterogéneo, capaz de hacer malabarismos con las emociones del lector cuando nos acerca a su Cádiz y nos contagia del amor que siente por su tierra con poemas como Brisa marinera o Cuna de los versos.

Me atrevería a catalogar algunos de sus textos como prosa poética o poesía prosística, porque está lejos de ser prosaica como demuestra en Valquiria sin alas o en La mejor versión de la noche, del cual os dejo un párrafo para que veáis de lo que hablo:

Pero en medio de ese ciclo opaco y tenebroso, como un brote verde que se abre paso en tierra calcinada, nació un nuevo motivo para creer. Surgió la necesidad de volver a alzar el vuelo, de salir del hangar y contemplar otra vez al gorrión libre. Apareció algo por lo que luchar, la voluntad de ser faro y guía para la manada.

Nos encontramos, por tanto, ante un poemario con un corte filosófico, obra de un autor incisivo, comprometido con causas propias y ajenas, cuyos versos vibrantes y estrofas poderosas convencen al lector. La musicalidad y el ritmo son otras de sus virtudes, y todo ello gracias a la excelente elección de las palabras: un vocabulario preciso para cada instante, cargado de simbolismo y sentido para quienes quieran profundizar en esos temas esenciales en los que ahonda, y que son el retrato de quienes crecieron esperando un futuro que nunca terminó de asomar, en una de las épocas más ingratas que se recuerdan.

Los títulos de los poemas y el color que utiliza para diferenciarlos de las estrofas (verde) también están perfectamente estudiados, ya que transmiten ese oxígeno que necesita el lector para respirar y pasar a la siguiente página con una mirada nueva. Es el mismo verde que vemos en los campos llenos de flores que atraviesa ese anónimo, que nos muestra en la portada mientras recorre un sendero tortuoso (en representación de la vida) tras un muro fracturado, metáfora de unos cimientos andaluces y de cuanto se resquebrajó entre lo que se le anunció de niño y lo que la vida le devolvió después.

En definitiva, La vida de un anónimo más, es una obra que merece la pena explorar y que me ha servido para entender mejor el mundo que habitamos y al alma inquieta del poeta que la escribió. Sin duda, volveré a leerlo.

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