Autor: Hugo Escribano
Editorial: Aliar Ediciones
Año de edición: 2025 (Segunda Edición)
Número de páginas: 74
Sinopsis:
Los
rumores pueden ser más crueles que los golpes. Daniel lo descubre cuando, de la
noche a la mañana, se ve atrapado en una espiral de miradas acusadoras y
susurros venenosos. En los pasillos del instituto el aire se vuelve espeso, y
cada paso lo siente como una carga. El silencio lo envuelve, más pesado que las
palabras, y la soledad se convierte en su único refugio.
¿Qué pasa cuando una mentira crece tanto que se convierte en una verdad
compartida por todos?
En un mundo donde las pantallas multiplican el dolor y las risas
enmascaran las heridas, Daniel lucha por encontrar la fuerza dentro de sí para
gritar, para reclamar su verdad… antes de que la oscuridad lo engulla por
completo.
Daniel, el grito de las sombras es
una historia desgarradora sobre la lucha por la identidad, el poder destructivo
de las palabras y el coraje de enfrentar la verdad.
Mi opinión:
Hugo Escribano es un escritor extremeño
de quince años al que he tenido el placer de conocer a través de las redes
sociales, y cuya primera obra se titula Daniel,
el grito de las sombras. Y diría que no pudo elegir mejor título,
por un motivo sencillo: las sombras que persiguen a Daniel a lo largo de la
historia son las mismas que, de un modo u otro, nos acompañan toda la vida.
Quizá esta sea una de las reseñas menos literaria que haya escrito en el blog, porque no soy capaz de
valorar la obra sin entrar en el fondo del asunto: el acoso escolar. Podemos
poner paños calientes y repetir frases manidas: "el bullying siempre ha
existido", "los niños de hoy son muy blanditos" o "la
generación de cristal", pero nada de eso cambia que insultar,
menospreciar o mentir sobre un compañero no está bien, y que la educación
empieza en casa. Del mismo modo, los padres deberían estar atentos a si su hijo sufre acoso, claro que sí, pero también a si lo están ejerciendo, sin descargar toda la
responsabilidad en los centros, que han de cumplir los protocolos hasta donde
alcanzan.
Ahí es donde respira la novela de
Escribano, en la que demuestra su madurez a través no solo de la escritura sino
de la lectura que hace de este mal que sacude nuestra sociedad y que vivió en primera
persona. En su historia, da forma de ficción a unos hechos presentes en nuestro
entorno más cercano, tomando como protagonista a Daniel. A través de cuyos ojos, nos
narra su día a día y las sombras que lo acompañan, ya no solo en los pasillos
del instituto, también en las pantallas, ese terreno digital que no concede
tregua a quien está siendo acosado. Y lo que los adultos no deberíamos olvidar
es que ese acoso, demasiadas veces, se convierte en una herida que el tiempo no
termina de cerrar.
Pero el gran acierto de Hugo es no
quedarse en la oscuridad. Daniel busca su voz, y en esa búsqueda asoma un hilo
de esperanza: el coraje de alzar la cabeza y la posibilidad del perdón, que
impide que la historia naufrague en lo desgarrador. Por eso me parece tan
necesaria, y por eso he querido darle la visibilidad que merece desde este
blog.
Y no solo por su valor social o
emocional: también por el literario. La novela está muy bien escrita, con un
vocabulario claro y preciso, y unos personajes igual de bien construidos; algo
que sorprende todavía más al recordar la edad de su autor. No me extraña que
agotara la primera edición y que, en apenas unos meses, llegara ya la segunda.
No quiero cerrar sin mencionar la
portada, en la que aparece un muchacho roto cuya sombra empieza ya a devorarlo
y contra la que pelea cada día. Una imagen que conecta a la perfección con la
obra y que juega con dos tonos: el verde, símbolo de la esperanza, y el gris de
esas sombras que se ciernen sobre el protagonista, unos colores que transmiten
esa espesura que sobrevuela la obra. Y frente a esta negrura, se alza la luz de
quienes lo sostienen: su familia, sus amigos y el profesorado.
Mi enhorabuena, Hugo. Estoy seguro de
que te convertirás en un gran escritor.

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