lunes, febrero 02, 2026

RESEÑA: «ORO Y CENIZAS» de Toni García Villanueva

Título: Oro y Cenizas

Autor: Toni García Villanueva

Año de edición: 2025

ISBN: 9798276271637

Número de páginas: 251

Sinopsis:

«ORO Y CENIZAS» TEJE TRES HILOS NARRATIVOS QUE, COMO VETAS OCULTAS EN LA TIERRA, CONFLUYEN EN UN MISMO DESTINO HUMANO.

¿Quieres sentir el verdadero amor, la acción, volver a saltar de emoción, reflexionar con la ciencia y el misterio, llorar de ilusión, taparte los ojos por la tensión de las escenas y sentir que en una sola vida caben muchas vidas? Esta es tu novela.

LIV Y MAGNUS enfrentan el desafío del compostaje humano, donde la muerte se transforma en semilla de vida.

TAFARI Y LESEDI descienden a las entrañas de una ciudad subterránea generada por la minería ilegal, donde la riqueza y la explotación laten en la misma herida.

INGRID Y FREYA entrelazan ciencia y misticismo, buscando un sentido más profundo a la existencia.

Cada relato explora la tensión entre la luz y la sombra, el amor y la pérdida, la materia y el espíritu. En estas páginas, lo íntimo se funde con lo colectivo.

El título refleja la paradoja de toda vida: el oro que brilla en lo efímero, las cenizas que nos recuerdan nuestro límite. Este libro no ofrece certezas, abre senderos.

Toni García Villanueva “Ha escrito un clásico contemporáneo. Una obra que será subrayada, recomendada y recordada.” Con su prosa poética y a veces descarnada, nos recuerda que, en el tránsito humano, lo eterno se esconde en los umbrales: entre el dolor y la esperanza, entre la memoria y el porvenir.

Mi opinión:

Acostado en la cama y habiendo terminado ahora mismo la lectura de la obra de Toni García Villanueva, me veo en la obligación de levantarme para escribir esta reseña.

Tras la fabulosa cubierta realizada por la artista Eleni Anagnostou, nos encontramos con Oro y Cenizas, una novela en la que Toni demuestra su versatilidad como escritor, confirmando que en la prosa mantiene el mismo pulso narrativo que lo define como poeta y con el que consigue emocionar al lector desde las primeras páginas.

Se trata de una novela que nos mantiene firmemente en la Tierra, ni entre ni sobre ella, y en la que el autor vuelve a evidenciar el compromiso social que lo caracteriza como persona y como creador. A través de una trama que se fragua a fuego lento, Toni no explica: muestra. Muestra el abuso al que se ven sometidas muchas personas por parte de las altas esferas de la sociedad, dejando espacio para que sea el lector quien digiera, reflexione y complete el sentido último de lo narrado.

En esta obra, el autor sustituye la elegancia y el erotismo habituales de su poesía por una crudeza consciente, donde el mercadeo de la carne, la explotación y los temas más incómodos se abordan con una sensibilidad medida y una astucia narrativa que evitan el morbo y apuestan por la verdad. El lector avanza guiado con firmeza por una historia que no busca complacencia, sino implicación emocional.

Los personajes están construidos con solidez y presentan una psicología palpable, lo que favorece una inmersión profunda en una novela que cala en los huesos. Mención especial merece la forma en que el autor construye los escenarios: espacios antagónicos que oprimen, asfixian y restan luz, descritos con una atmósfera casi física, y que contrastan con otros pasajes más abiertos y luminosos de la narración. Este juego de escenarios no es decorativo, sino que dialoga en todo momento con el estado emocional de los personajes y refuerza la trama.

En el epílogo, Toni vuelve a dejar una muestra clara de su ingenio narrativo. Lo más destacable es que obliga al lector, y a este humilde reseñador, a morderse la lengua para no caer en el spoiler, porque la escena final se dibuja con una precisión tan vívida que continúa resonando incluso después de cerrar el libro.

Hoy charlamos con Eva Núñez

Eva Núñez es una escritora barcelonesa nacida en los años 70 que, tras décadas como contable saturada de tablas dinámicas de Excel, liberó a la escritora que llevaba dentro durante el confinamiento de 2020. Amante de las novelas de misterio desde antes de tener edad para leerlas, ha publicado la obra de relatos Alexa, cuéntame una historia, y las novelas Aprende a matar, La boda de Samantha Parker y Muerte en Enigma Land. Sus historias siguen a los inspectores de los Mossos d'Esquadra Georgina Bruned y Alonso Smith en casos que combinan el misterio clásico al estilo Agatha Christie con una mirada contemporánea y personajes femeninos potentes. Ganadora de varios certámenes de relatos y finalista en prestigiosas antologías, mantiene el blog Aprende a matar, donde comparte su investigación sobre ciencias forenses, psicología criminal y recursos para escritores de novela negra.

¿Qué es para ti la escritura?

Para mí, la escritura es una forma de sumergirme en mi mundo imaginario, de crear otras realidades para dar salida a las historias que a veces aparecen en mi mente sin previo aviso. Una forma de conectar con mi yo más auténtico y un espacio propio creado a mi gusto donde puedo experimentar y explorar.

Llevas décadas sumergida en el mundo de las finanzas y la contabilidad. ¿Qué descubriste al escribir ficción que ninguna hoja de Excel, te había dado antes?

La escritura y las finanzas son dos disciplinas muy diferentes. Aunque también existe lo que llaman contabilidad creativa, pero no os lo aconsejo si no queréis acabar teniendo una conversación incómoda con Hacienda.

Frente a la rigidez de los números, escribir ficción permite desarrollar una parte creativa más libre y que conecta con lo que eres. Ya sea bueno, malo o todo lo contrario. Te obliga a mirar hacia dentro, a hacerte preguntas y a observar el mundo con más atención. No hay fórmulas ni resultados exactos.

Dices que durante el confinamiento "liberaste a la escritora que llevabas dentro". Pero esa escritora ya estaba ahí, leyendo novelas de misterio desde niña. ¿Por qué en ese momento y no otro?

Por las mismas razones que condicionan muchas decisiones en nuestra vida: el estrés, el exceso de obligaciones y la falta de tiempo. Durante la pandemia el mundo se paró y, aunque seguía trabajando desde casa, las tardes pasaron a ser mías. No podía hacer nada más, no había gimnasio, ni quedadas, ni recados, ni planes. De repente, apareció algo que tenía casi olvidado: el lujo del tiempo. Y con él, el espacio mental necesario para sentarme a escribir.

Muchos escritores tienen rituales: escribir de madrugada, con café, en silencio… ¿Tienes algún ritual de escritura o escribes en los huecos que te deja la vida adulta como quien roba tiempo a un jefe invisible?

Un poco de las dos cosas. A veces robo tiempo, pero también intento organizar mi agenda con cuidado para reservarme espacios en los que pueda escribir sin interrupciones. Con los años he aprendido que, si no proteges ese tiempo, desaparece.

Tengo otro lujo, creo yo que casi imprescindible para poder escribir, que es la famosa “habitación propia” a la que hacía alusión Virginia Wolf. Tiempo y espacio y algo a lo que no estamos acostumbrados hoy en día: quedarnos a solas con nuestros pensamientos y enfrentarnos a ellos.

Por lo demás, no soy demasiado ritualista: silencio, café o infusiones y, de vez en cuando, alguna barrita de incienso.

La inspiración de "Aprende a matar" vino de ver un anuncio de Instagram sobre un fin de semana literario. Es casi irónico que un algoritmo creado para vender te diera la idea de tu primera novela. ¿De dónde viene realmente tu inspiración?

La inspiración se nutre de muchas fuentes, todas complementarias. Puede surgir de una experiencia personal, de una conversación escuchada al azar en el tren, una notica o una escena de una serie o película. A veces eres consciente del origen de una idea, otras simplemente aparece, sin saber muy bien de dónde viene, y solo queda seguirla y ver hasta dónde te lleva. Al final, cualquier estímulo puede convertirse en el punto de partida de una historia si estás atenta a lo que te rodea.

"Alexa, cuéntame una historia" fue tu primer libro, un volumen de relatos variados. Escribiste sobre el confinamiento, terror, humor. ¿Esos relatos eran ejercicios de calentamiento antes de la novela o era el entrenamiento de una escritora que aún no sabía que podía sostener una historia larga?

Como bien dices, por aquel entonces no sabía que sería capaz de escribir una novela. Empecé con relatos porque era la forma más asumible de contar historias sin enfrentarme al precipicio mental que supone rellenar 300 páginas o más con una historia coherente y la responsabilidad de enganchar al lector y entretenerlo. Con el tiempo me di cuenta de que, además de un campo de pruebas, aquellos textos estaban construyendo una base que me permitía conocerme como escritora, mis ritmos, mis tiempos y mi forma de enfrentarme al trabajo de construir historias.

¿Te sientes más cómoda dentro del relato o de la novela?

Depende de la naturaleza de lo que quiera explicar. Hay ideas que son pequeños retazos que se pueden explicar en unas líneas o una página y es muy reconfortante la inmediatez con la que puedes crearlos. La novela, en cambio, necesita tiempo, planificación y un compromiso a largo plazo. Es un proceso mucho más exigente, que requiere constancia y disciplina, pero también ofrece la recompensa de construir un mundo más amplio y complejo.

Creaste a los inspectores Georgina Bruned y Alonso Smith casi por accidente. Dices que "aparecieron con nombres y apellidos como si te los presentaran". ¿Alguna vez te has preguntado si esos personajes siempre estuvieron ahí, esperando durante décadas a que les dieras permiso de investigar crímenes?

Conectando con la pregunta de antes sobre las fuentes de inspiración, creo que los inspectores Georgina Bruned y Alonso Smith son un buen ejemplo. Se han ido formando como un patchwork de pequeños retazos de mi identidad, de las millones de series de investigación que he visto y, por qué no, quizá algo de proyección personal. Al fin y al cabo, ¿quién no querría tener a alguien como Alonso en su vida?

En "La boda de Samantha Parker" te pasaste "al otro lado" y exploraste a una antagonista obsesiva. Háblanos un poco de su protagonista.

En “La boda de Samantha Parker” no tenemos ni una, ni dos, sino tres protagonistas. Tres mujeres con sus preocupaciones, sus obsesiones y una carga personal importante.

Me parecen unos perfiles muy interesantes y he disfrutado mucho escribiendo sobre ellas y llevando sus personalidades al límite para provocar una tensión constante.

Después de escribir “Aprende a matar”, que sigue una estructura clásica de investigación policial, me apetecía sumergirme en una historia donde poder explorar las motivaciones de alguien que no siempre actúa correctamente. El lado oscuro me resulta magnético y, hasta cierto punto, divertido. Podríamos decir que el lema de la novela es: “Que triunfe el mal”.

Estudiaste Psicopatología en personajes literarios en la UNED y aplicaste ese conocimiento a Samantha Parker. ¿Te sirvió ese curso para desarrollar tus personajes de una manera más certera?

El curso lo realicé después de escribir la novela. Es cierto que el escribir sobre misterio y thriller ha despertado en mí la necesidad por saber más sobre las motivaciones humanas y qué nos impulsa a actuar cómo lo hacemos. A explorar el lado oscuro de las personas para dotar a los personajes de mayor verosimilitud y hacer que las tramas sean más coherentes.

"Muerte en Enigma Land" transcurre en un parque temático de detectives. Es meta-ficción pura: detectives reales investigando en un parque que celebra detectives ficticios. ¿Fue divertido jugar con esos niveles de realidad?

Divertidísimo. Me gusta que las novelas se desarrollen en entornos que para los lectores de misterio son como nuestra propia casa. En “Aprende a matar” era en un retiro literario; en este caso un parque dedicado al misterio. También podría tratarse de una biblioteca o un club de lectura. Da mucho juego y hace que todo se complemente.

Has autopublicado todos tus libros en Amazon KDP. Eso te permite mantener control creativo y derechos. ¿Fue una decisión estratégica o tuvo otra raíz?

Comencé con la autopublicación por esas razones que mencionas, que me parecen muy importantes, y porque no quería iniciar un peregrinaje por editoriales saturadas, no sabía si iban a leer mi manuscrito o se perdería en una pila infinita destinada al olvido.

Publicar por mi cuenta me dio libertad para decidir los tiempos, mantener el control creativo y asegurarme de que mis historias llegaran tal y como las imaginaba a los lectores. Esa experiencia nos llevó a crear Aleva Ediciones junto a Alfred López. Al trabajar cada fase de nuestros propios libros, aprendimos a entender desde dentro las necesidades reales de un escritor en todas sus facetas: corrección, maquetación, diseño de portada e incluso la parte más técnica de KDP.

Tu blog "Aprende a matar" divulgas información sobre ciencias forenses, psicología criminal, lenguaje policial. ¿Qué te llevó a crear este blog?

Durante el proceso de escritura de Aprende a matar, mi primera novela, tuve que documentarme a fondo en ciencias forenses, psicología criminal y lenguaje policial para que la historia resultara verosímil. Hay muchísima información en internet, y con el auge del true crime, cada vez más, pero sentí que faltaba un enfoque pensado específicamente para escritores. Así nació el blog: como un espacio donde compartir todo ese conocimiento aplicado a la novela negra y al thriller, desde un punto de vista práctico y narrativo que un escritor se plantea.

Para escritores noveles que están donde tú estabas hace unos años —con historias en la cabeza pero sin atreverse a escribirlas—. ¿Cuál es el consejo más honesto que les darías?

Que se lancen. Escribir es increíblemente gratificante y te permite conectar con la persona más importante que existe: tú mismo. Y si además te atreves a compartirlo y a alguien le gusta… bueno, eso ya es la hostia.

Has ganado certámenes, quedado finalista en antologías, participado en "Relatos en Cadena" de la Cadena SER y otros tantos concursos de prestigio. ¿Alguno de estos reconocimientos te hizo sentir por primera vez "soy escritora de verdad"?

Estos reconocimientos me hicieron sentir validada, como si lo que estaba haciendo realmente tuviera valor y lo estuviera haciendo bien. Además, no solo dan esa confirmación personal, también aportan visibilidad: que otros lectores y profesionales del sector puedan descubrir tu trabajo.

Mencionas a Agatha Christie, Alicia Giménez Bartlett, Nora Ephron, Carmen Posadas como influencias. Si tuvieras que la oportunidad de tener la habilidad de alguno de ellos, ¿cuál dirías y por qué?

De Agatha Christie, me encantaría tener la imaginación infinita para idear situaciones y tramas. De Alicia Giménez Bartlett, la maestría para crear una química inigualable entre sus protagonistas, Petra Delicado y Fermín Garzón. Y de Nora Ephron y Carmen Posadas, ese toque de humor e ironía en sus obras que aporta ligereza.

¿Género literario favorito?

Novela criminal y thrillers, cuanto más retorcidos y llenos de giros inesperados, mejor. Me gusta que me mantengan en tensión hasta la última página.

¿Obra literaria preferida?

La semilla del diablo de Ira Levin. Una mezcla perfecta de suspense y atmosfera inquietante en un entorno doméstico.

Si pudieras sentarte a tomar un café y departir con un personal de ficción, ¿cuál sería y por qué?

Siendo un poco egocéntrica, me sentaría a tomar un café con los protagonistas de mis propias novelas. Me encantaría que existieran en la realidad y poder charlar con ellos, sería como pasar tiempo con un viejo amigo. Lo qué no sé es lo que pensarían de los líos en los que los he metido.

Llevas tres novelas publicadas en tres años, mantienes un blog activo, investigas para cada libro. ¿Esa productividad viene de la constancia y la perseverancia o existen otros factores que te ayudan a ser una autora tan fértil?

Creo que, en gran medida, la productividad viene de la dedicación y la organización, aunque a veces eso implique descuidar otras áreas de la vida. Soy bastante disciplinada, así que intento marcarme un plan y cumplirlo. Pero no todo es fuerza de voluntad: también ayuda el entusiasmo por lo que hago. Cuando te apasiona lo que escribes, cuesta un poco menos levantarse del sofá y renunciar a otro capítulo más de tu serie favorita.

El género policíaco te permite "explorar el lado oscuro de personas aparentemente normales". ¿Te ha ayudado tu formación y esa inquietud tuya por la temática criminal a desarrollar mejor tus obras?

Sin duda. Más allá de explicar cómo se lleva a cabo una investigación, cómo se recogen y procesan las pruebas, o cómo funcionan las huellas y la sangre, lo que más me interesa es la mente de las personas: qué las empuja a traspasar la línea, cuáles son sus motivaciones y cómo su pasado las ha moldeado hasta ese punto.

Debo confesar que en mis historias suelo empatizar bastante con los “malos”. Para poder crearlos y describirlos con autoridad, necesito comprenderlos a fondo, y muchas veces eso hace que, en cierto modo, los excuse.

Ya has anunciado que Georgina y Alonso volverán en nuevos casos porque "estaban aburridos". Más allá de esa saga, ¿cuáles son tus proyectos futuros?

Me encantaría seguir contando nuevas aventuras de Georgina y Alonso, pero también alternarlas con novelas más centradas en el suspense y el thriller. En cierto modo, es mirar el mismo mundo desde “el otro lado” y jugar con otra perspectiva.

¿Hay algún género, tema o locura literaria que quieras explorar que no encaje con el misterio pero que te está llamando en secreto?

Al principio de mi formación en el mundo de las letras escribí un relato con una protagonista veinteañera, y la profesora me dijo que tenía potencial para convertirse en una novela juvenil. Así que no me importaría explorar ese camino algún día.

Y, sin salir del misterio pero cambiando totalmente de formato, tengo una idea a medias con Alfred López para una especie de sitcom. Ahora solo nos falta aprender a escribir guiones… pero todo se andará.

 

Muchas gracias, Eva. Ha sido un placer tenerte en este blog y poder compartir esta conversación contigo.

Gracias a ti por el tiempo y espacio dedicado a compartir con tus lectores mis novelas. Ha sido un placer.